7 de mayo de 2011

Juan Carlos Palma (10 menos 30, II)





Decía en una entrada anterior que la reseña allí mencionada no fue «desde luego, la única "alegría" que me deparó (tiempo habrá de comentar algunas otras), pero sí una de las más "sonadas"...» refiriéndome a «las publicadas en su momento sobre 10 menos 30, la antología de L.A. de Villena en la que fui (ya no sé si decir que por suerte o por desgracia) uno de los seleccionados.» Me encuentro ahora una carpeta con muchas fotocopias, parte (supongo) del dossier de prensa reunido por la editorial —que probablemente nos las hizo llegar— y entre ellas una firmada por un tal J. Carlos Palma que no lleva indicación del medio ni la fecha en que apareció.
A diferencia de esa de Tortajada, o la de García Martín (a la que Palma hace referencia, y que sigue pendiente en esta serie) debo confesar que ésta no la recordaba, y la verdad es que me resulta bastante extraño, por cuanto se trata de uno de los mejores ejemplos de crítica de poesía que recuerdo, escrita con tanta madurez como conocimiento de causa, con tanta ponderación como ausencia de animadversión hacia el antólogo, con tanta independencia y solidez de criterio como falta de interés personal en la materia tratada (asunto que lastra gravemente, como saben, muchas piezas del género)...



 
A falta de mayor indicación sobre el autor, deberemos suponer que se trata (si no es así seguro que alguien nos lo hará saber) de éste Juan Carlos Palma, que se define a sí mismo con estas palabras en su blog (Soltando lastre, iniciado en marzo de 2009): "Cercano a la cuarentena, pero de espíritu joven, me licencié en periodismo para ejercer el tiempo suficiente para no querer hacerlo más (en condiciones precarias, claro)"; que dice trabajar desde hace ocho años "rodeado de mi verdadera pasión, los libros. Los vendo, los recomiendo y los ordeno. El tiempo libre me ha permitido escribir y publicar dos novelas, un libro sobre cine, algunos poemas y otros artilugios más o menos narrativos que quizá algún día vean la luz"; y que pone al frente de su bitácora —tal vez a modo de divisa— esta noble declaración de intenciones:

"Nada de sentar cátedra ni de abrir nuevos caminos, sólo emitir juicios valorativos sobre lecturas, películas, viajes o acontecimientos de la actualidad, soltar el lastre que toda persona lleva en su cabeza para evitar futuros naufragios y hacer la travesía más liviana."

No podía ser menos en alguien que ya por entonces —1997, con apenas 25 años— demostraba un conocimiento tan profundo de la obra de los autores de aquella antología (incluso de los que a la sazón sólo habían publicado un par de libros en editoriales ajenas a los circuitos comerciales) como para poder calificar de "execrable" no ya el poema del que cita más adelante unos versos
(*), o el conjunto de la obra de su autor, sino ambas cosas en una:

"escondido tras la personalidad del "inexistente" y execrable (este adjetivo es mío) poeta cacereño Angel Paniagua"

remarcando además (por si no había quedado claro) que —a diferencia del de "inexistente" (que es de García Martín)— el de "execrable" es por completo suyo. Todo un ejemplo, como apunté arriba, de mesura y ecuanimidad.


[Aunque puede leerse bastante bien en la fotografía (haciendo clic sobre ella se despliega, y puede ampliarse más haciendo clic nuevamente) transcribo a continuación el texto completo de la reseña. Aclaro de antemano que el Vicente García a cuyo "alcance metafísico" alude Palma no forma parte de 10 menos 30: es de suponer que el eminente crítico confunde en uno solo los nombres del andaluz Álvaro García (Málaga, 1965, que sí está en la antología) y del asturiano Vicente García (Gijón, 1972), que había aparecido (o estaba a punto) junto a otros cinco en un reportaje sobre poetas "ultimísimos" (y ausentes de 10 menos 30, esto no se dice expresamente pero se hace notar con claridad) publicado en El País de las Tentaciones el 11 de abril de 1997**.

TEXTO DE LA RESEÑA:
La ruptura inexistente. J. Carlos Palma.
Cuando al ir pasando poemas, uno percibe que la tesis planteada no se sostiene en pie, es el momento de pedirle cuentas al autor, un Villena que llegó una noche a su casa desfondado de venecianismo y se levantó con un gin-tonic en la mano versificando como quien habla con el vecino. Los ha habido muy meticulosos —dicen que algunos de los poetas selcccionados superan los 30 años— y otros sangrantes —como el atacado (en el prólogo) antólogo García Martín, que se venga urdiendo que Villena se ha escondido tras la personalidad del "inexistente" y execrable (este adjetivo es mío) poeta cacereño Angel Paniagua—. Uno, por esa tenaz manía de ensamblar objetivos con resultados, prefiere husmear en los cimientos de la antología y comprobar si el edificio levantado responde a una argumentación aparentemente sólida o amenaza con derrumbarse al más patético seísmo.
Luis Antonio de Villena (del que no se ofrece una mínima reseña curricular, como semidiós del verso que está por encima de esas bajezas) traza un ameno prólogo que se podría titular Breve historia de la poesía de la experiencia. Sus mitos ante el futuro. En él habla de la etiqueta remendada del libro de Richard Langbaum, de Gil de Biedma y otros padrinos de la tendencia, de la escuela granadina de García Montero, de sus puntales más sobresalientes y, faltaría más, de la chapucera guerrilla dialéctica que la enfrenta con el sector de la diferencia, tocados con el sombrero cordobés de su líder, Antonio Rodríguez Jiménez, y a los que Villena despacha sin paliativos: "su único nexo unitivo es el fracaso, la conciencia de su falta de éxito" (sic). Tras este preámbulo esclarecedor, el antólogo confiesa su intención: la poesía de la experiencia está "quemada" —noches de farra, coqueteos fugaces, tono conversacional repetitivo...— y es necesaria una ruptura interna, la que supuestamente practican los poetas aquí reunidos.
¿Pero es ruptura decir: "Bueno, nada, me voy, te llamo luego... / a ver si vienes algún fin de semana / a mi casa en la playa, nos tomamos / unas birras y vamos a Calblanque / a bañarnos en bolas ¿vale, tío?..." (**) o sólo una corroboración del peligro que acecha a la poesía de la experiencia, que cualquier tontería que suene coloquial pueda pasar por poema? Si esto es para Villena "mayor interiorización" o "exploración de la forma" mucho me temo que la poesía de la experiencia tiene las horas contadas. El modo de hacer de los cachorros elegidos poco tiene que ver de uno a otro, como sus respuestas a las inocentonas preguntas del antólogo y, en conjunto, su intcrés se reduce a pocos nombres: el alcance metafísico de Vicente García, la abrupta concisión de Alberto Tesán o el desparpajo irónico de Juan Bonilla.
Para perpetrar una antología poética —ese acto cada vez más parecido al terrorismo literario— es fundamental desplegar una base consistente de poetas que demuestren ser los más valiosos de su generación. Por las higiénicas, púberes y pobremente plasmadas razones de Villena (visto el resultado) se han quedado fuera nombres que ya gozan de prestigio reconocido (Benítez Ariza, Pelayo Fueyo, Silvia Ugidos...) y que exploran más caminos que los aquí representados. No nos engañemos: ¿15 menos 35? ¿20 menos 40? Quizás deberíamos hablar sólo de buena poesía y dejarnos de fórmulas matemáticas fallidas. Los lectores comprometidos con esta causa perdida lo agradecerán.]

NOTAS:

* En la segunda fotografía puede leerse el texto completo del poema al que pertenecen los versos que Palma cita descontextualizándolos sin hacer mayor aclaración, ¿quizá porque —usando sus propias palabras— como semidiós de la crítica, él está [o estaba en aquellos tiempos] por encima de esas bajezas...?

** Se trata del reportaje a doble página Atrapados por los Versos, firmado por José María Goicoechea. Los otros cinco poetas incluidos son Beatriz Hernanz (Pontevedra, 1963), Angel Antonio Herrera (Madrid, 1965), Ada Salas (Cáceres, 1965), Carlos Zanón (Barcelona 1966) y Pablo Méndez (Madrid, 1975). No aparece (o yo no lo he encontrado) en la hemeroteca del diario madrileño, por lo que no he podido poner el correspondiente enlace.


2 de mayo de 2011

La justicia del tiempo (Desechados, I)


La justicia del tiempo fue el último de los sucesivos proyectos de libro en los que entre 1991 y 2003 fui disponiendo los poemas escritos a lo largo de esos años, como explicaba en 1997 en una redacción previa (que no llegó a publicarse) de la 'Nota del autor' de Treinta poemas:

«En esos años seguía escribiendo poemas y reuniéndolos en libros, de los que más tarde, cuando dejaban de satisfacerme, fui separando los textos que parecían funcionar mejor en el siguiente; así nacieron —y murieron— sucesivamente 'Bienvenida la noche', 'Con tanta claridad', 'El legado de Hamlet', 'La vida razonable' y 'La justicia del tiempo'.»

El título era el de uno de los poemas incluidos, que más tarde fundí con otros dos o tres en una versión larga de Conozco la comedia (en 2003, para Bienvenida la noche). Es éste:

LA JUSTICIA DEL TIEMPO

Todos hemos gozado de esas noches
en que un cuerpo inmaduro
se presta dócilmente a los caprichos
de nuestra perversión.

Y después le hemos dicho puedes irte,
le hemos dado un jersey para que no
pase frío hasta casa y hemos ido
a darnos una ducha.

Sabemos, sin embargo, que esas noches
se nos devolverán: en el recelo
de otra mirada joven apartándose
resuelta de nosotros.



Como es habitual, el libro pasó por varias fases, las primeras más cercanas a la estructura y contenido del anterior La vida razonable, y las últimas anticipando bastante claramente la estructura y contenido de El legado de Hamlet publicado por la editorial Renacimiento en 2003. En ambos estadios constaba de un poema a modo de prólogo (Atardecer con Wallace Stevens) y tres secciones, 'Autorretrato en negativo', 'En la casa de ayer' y 'La vida razonable', pero más adelante la suite central de poemas de amor quedó fuera (se publicaría en 2003 como sección II de Bienvenida la noche), ocupando 'La vida razonable' su lugar y 'El legado de Hamlet' entró a formar parte del conjunto como tercera y última.

Los poemas que en uno u otro momento formaron parte de las secciones 'Autorretrato en negativo' y 'La vida razonable' fueron los siguientes*: Después del carnaval, Brideshead Revisited, Prometeo, El tema de la vida, Olor del tiempo, Una carta de amor, Poeta menor, La llave dorada, Autorretrato en negativo, Umbral de la ignorancia, El fin de los buenos tiempos, Odisea, libro XXV, Un poeta español prevé su muerte, Aquí la juventud, Rehabilitación, Dos de noviembre, Senderos del amor, Los símbolos menores, Canción de la amargura, Las monedas del tiempo, Para ti, para entonces, Las risas y las lágrimas, Realismo sucio, La justicia del tiempo, La vida razonable, Ayer, mañana, hoy mismo, Dulces pájaros de juventud y Contradanza ritual para los muy sabios desde los días de crisis de la treintena.

[*NOTA: La mayoría fueron publicados en 2003-2004 en Bienvenida la noche, El legado de Hamlet o Una canción extranjera, algunos de ellos (marcados en azul) integrados en poemas más largos y por tanto sin el título con el que aparecen aquí. El fin de los buenos tiempos está incluido en Treinta poemas, y los marcados en rojo siguen inéditos.]

28 de abril de 2011

Una carta (y tres poemas) de Leopoldo Alas









[Apresurada, breve, concisa, cómplice y amable, como era él. Los poemas se los había pedido —no recuerdo si en Madrid, en persona, o por carta o teléfono después— para la revista Arrecife, en cuyo número 20 (diciembre de 1987) se publicaron dos de ellos, el que no tenía título y Sin retorno.]

20 de abril de 2011

Segundo Barça-Real Madrid





La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, que dijo aquél...




¡Puaaggghhh, basura de clásicos adulterados, de niñatos-creídos-liados-con-Shakira profiriendo estupideces y de niñatos-creídos-que-dictan-la-moda-jincho luciendo su cutrúltimo corte de pelo...!




La excepcionalidad de lo único reside, decíamos, en su unicidad...




¡Hasta el próximo partido del siglo, que lo gocen...!


4 de abril de 2011

¿Encuestas...?



[Foto: captura web Antena 3 Noticias el 4-4-2011 a las 21:26]

Como cada noche en el informativo de la cadena del diario LA RAZÓN, Matías Prats ofrece los resultados de la "encuesta" (sic) del día:

MATÍAS PRATS: "Hoy les hemos preguntado si creen que deben adelantarse las elecciones generales, y el 78% de los internautas (sic) cree que sí".

LA REALIDAD: 4070 internautas (el 78% de los 5218 que habían "votado" en la web de la cadena hasta las 21:06) creen que sí...

Esto es sólo un botón de muestra, cada día encuesta al tanto, y con temas tan trascendentales (y tan acordes con la legislación vigente) como este... El "sistema" —por lo demás— permite votar varias veces desde la misma dirección IP, y ni siquiera se molestan en advertir (como hacen algunos medios escritos, sobre todo en sus ediciones digitales) con un rótulo que se trata de sondeos no sujetos a control alguno: Esta encuesta no es científica, responde tan sólo a las respuestas de los lectores que desean exponer su opinión.

21 de marzo de 2011

Cartas de los editores (I)




Finales de septiembre: [Autor] escribe a [Editor] comentándole que ha seguido desde el principio la trayectoria de su colección de poesía, que admira mucho la labor que la ha convertido en uno de los más interesantes proyectos editoriales del panorama español en este campo; y que, habiendo dado fin a su libro [Título] y pensando en la posibilidad de publicarlo, le gustaría someterlo a su consideración. Sin otro particular, y agradeciéndole de antemano su etc., le reitera su etc., etc., y le envía un cordial saludo.
Finales de noviembre: [Autor] recibe de [Editor] la siguiente carta:

Estimado amigo:
He leído en cuanto he podido —debo decirte que con más rapidez de lo que resulta habitual en estos momentos en [editorial] por la acumulación de originales y la falta de medios— el libro que me remitiste. Te felicito. Sinceramente. Hay una sabiduría en la arquitectura de tus poemas y una honda palpitación que me han hecho disfrutar de sus palabras. En especial, la parte que da titulo al conjunto me parece muy meritoria. Me parece tremendo saber —tú nos lo recuerdas— que [cita versos del libro].
Desgraciadamente, a pesar de las apariencias, [editorial] no está atravesando un momento especialmente feliz. Estamos asumiendo muchísimos riesgos y constato que, a pesar del apoyo de la critica, los lectores o no se enteran o siguen prefiriendo regalar por Navidad el Premio Planeta. Por ejemplo, una novela como [título] de [novelista] está considerada por un selecto grupo de gente como una de las mejores obras de narrativa española de los últimos años. [Suplemento literario] le dedicó media pagina. [Otra editorial] quiso publicarla en la misma colección que Soldados de Salamina y con el mismo tratamiento. Pero, ¿el publico...? Nada, nadie. En estas circunstancias, me veo obligado a ser muy cauto para poder seguir publicando y manteniendo este proyecto. Pero te digo sinceramente que me gustaría que mantuviésemos este contacto que ahora iniciamos, a ver qué sucede en el futuro. Yo te animo —y esto pocas veces lo hago— a que muevas tu libro por premios y otras colecciones que arriesgan. Además de [editorial], también han aparecido otras, por fortuna.
Quedo a tu disposición para cuanto me sea posible. Un abrazo.

Finales de enero: entendiendo de la carta anterior que a [editor] le ha gustado el libro y que el único impedimento para la publicación del mismo es de índole económica, y tras consultarlo con algunos amigos y/o escritores conocidos, así como con personas de la administración de su comunidad autónoma, [autor] escribe nuevamente a [editor] comentándole que si el problema es económico, la consejería de cultura de su comunidad ofrece varias posibilidades que lo subsanarían en gran parte, entre ellas la fórmula de coedición con [editorial pública regional] ya practicada con otros autores y editoriales, o bien las diversas convocatorias de ayudas a la edición, que en ambos casos cubrirían prácticamente los gastos de la misma.
Finales de marzo: [autor] recibe de [editor] esta segunda carta:

Querido [autor], te agradezco los esfuerzos y el interés por facilitar la publicación de tu libro. Son gestos que no se olvidan.
Yo he estado pensándolo bastante durante estas semanas y, al final, tengo que rendirme a la evidencia de que ha llegado la crisis en este inicio de [año]. En relación a la otra carta que te escribí, la situación actual ha empeorado. Hay un exceso de novedades, que se ha convertido en una amenaza para las editoriales. Por tanto, hay que reducir el volumen de publicación, porque el problema ya no es sólo vender o no vender —¡Hamlet!—, sino ahogar a las librerías con novedades o no ahogarlas.
De todas formas, estoy seguro de que un libro como el tuyo —y más con un apoyo económico, porque todo ayuda— no tendrá dificultades en encontrar editor. Lo digo y lo deseo sinceramente.
Otra cosa que se me ocurre son los premios. En la actualidad [editorial] publica los que me parecen adecuados: [premio de poesía] y [otro premio de poesía]. Este último, por diversas razones, me parece bastante idóneo para tu libro. Pero soy consciente de que ello es dilatar la publicación —y, además, todo premio es una lotería, y yo sólo puedo invitar a presentarse, no garantizar nada—, y de que tú, legítimamente, desees ver publicado tu libro cuanto antes.
No sé. Dime algo si te parece. A mí me queda un regusto amargo de todo esto, pero no hay más cera que la que arde. Y el problema es éste: acumular libros o no acumularlos.
Mi más fuerte abrazo.

12 de marzo de 2011

Tsunami


(Arrasando costa de Iwanuma,  norte de Japón © AP Photo/Kyodo News/El Pais)


 TSUNAMI

Sólo una intención, un caudaloso
océano que anega de repente,
cultivos o jardines, casas, vidas,
destrucción repentina, limo fértil,
los abrazos y lágrimas que siguen,
los gritos, las sirenas,
helicópteros, aspas, torbellinos
de barro levantándose
sobre el breve hormiguero horrorizado
y una nota pedal: el ominoso
sonido —sordo y seco— de la lengua
de mar arremetiendo contra todo...
Después silencio y humo.

A pocos metros, cientos de objetivos
en busca de la imagen
más impactante, añaden poco al puro
espectáculo de la naturaleza
mostrando su dominio,
dictando una vez más su ley, haciendo
valer su poderosa
razón irracional frente a nosotros.

Sólo una intención sin meta, ajena
a dolor o piedad humana alguna,
altiva, inexorable, indiferente.

8 de marzo de 2011

Segundo aniversario (o lo que este blog no es...)


Se cumplen hoy dos años desde que empecé este blog celebrando el Día Internacional de la Mujer que cumple ahora cien años, con una entrada en la que daba cuenta de un desafortunado comentario machista, una pequeña pero significativa anécdota ocurrida durante un concierto-homenaje de cantautores murcianos a Luis Eduardo Aute, después de una lectura suya en la universidad de Murcia. Ni esa ni ninguna de las cuarenta y dos entradas posteriores (incluyendo tres que siguen en estado de borradores) da cuenta per se de un denominador común, porque en ningún momento pretendí que este fuera un blog temático al modo de los muchos que conozco y sigo con mayor o menor asiduidad, así que, llegados a este punto, parecía oportuno responder a algunas cuestiones que directa o indirectamente se me han planteado desde entonces.

Este no es un blog de actualidad, por mucho que un alto porcentaje de mis horas de consumo televisivo se lo lleven los canales de noticias y las tertulias políticas, y por más que sean los vicios y defectos del sistema político español y de la sociedad que lo sustenta que me estomagan y que con gusto entraría a comentar o debatir (de hecho lo hago a diario con familiares, amigos y conocidos), pero arrogarme el papel de periodista o columnista de opinión pagado de mí mismo
en sentido tanto figurado como real no es una de mis ambiciones: soy demasiado consciente de mi carácter disperso e indisciplinado como para autoimponerme la tarea de ir dando cuenta por escrito de acontecimientos que van sucediéndose en España y en el mundo a un ritmo tan vertiginoso que puede que en un lapso de tiempo mucho más breve de lo que esperamos o podamos llegar a creer lo hayan transformado profundamente, y mucho me temo que no para mejor.

Aunque en un par ocasiones haya hablado de fútbol e incluso colgado un a modo de poema celebratorio de un jugador concreto, este no es un blog de fútbol, un deporte que me gusta pero que cada vez veo menos por la irracionalidad de los espectadores, la brutalidad en el campo consentida o sancionada por los árbitros según de qué equipo sea el jugador, las competiciones adulteradas desde la federación —me refiero al caso español, que es el que conozco de cerca: ¿alguien ignoraba allá por noviembre quiénes iban a jugar la final de la Copa del Rey?—, los locutores que no se molestan en ocultar su afinidad o entusiasmo por una escuadra determinada ni su condescendencia o abierto desdén por el resto, o la rotunda negativa (en pleno siglo XXI) a introducir avances tecnológicos que evitarían situaciones injustas y ridículos bochornosos como el del pasado Mundial (si se introdujera la tecnología se reducirían los "errores" arbitrales y con ellos las posibilidades de amañar desde la federación los partidos, y entonces a lo mejor ganaba la rimbombante Liga BBVA un equipo distinto del Barça o el Real Mierdrid y ¡ah, no!, hasta ahí podíamos llegar). Un deporte, en fin, en el que mandan los intereses económicos, y el dinero prefiere lo zafio, lo gregario, lo manipulable...

Ni es este un blog de ópera o música clásica (que los hay
algunos magníficos enlazados en apartado propio en el bloguerío de la columna derecha) aunque ambas sean algo para mí tan importante o más que la lectura —en especial desde que mis desigualmente astigmatizados ojos empezaran a frecuentar una amistad tan poco recomendable como la de la presbicia— y haya dado cuenta de alguna producción en cuyo libreto se me invitó amablemente a participar (con un texto que después aproveché para matizar y ampliar aquí) o del fallecimiento de algunos cantantes señeros, cuyas interpretaciones no podrán borrar las buenas o mejores que han venido y vendrán después, porque son —cuando menos— parte de la formación de mi memoria auditiva, y el subconsciente tiende a comparar cualquier nueva interpretación de una ópera o pieza musical con la primera que oímos de esas obras.

Y tampoco es un blog de cultura en general ni de literatura o poesía en particular (aunque circunstancialmente haya dado cabida en él a poemas propios o ajenos, o me haya hecho eco de la aparición de los nuevos números de revistas literarias en las que he colaborado, o del libro de algún amigo que tuvo a bien pedirme unas palabras para su presentación), ni de comentario, reseña o crítica de libros, por las razones que pueden deducirse fácilmente de lo ya dicho —en esta y en alguna entrada anterior— y otras muchas que tienen más que ver con "las numerosas miserias inherentes a la condición humana mortal", por decirlo con palabras de Karol Wojtyła: no soy ningún bicho raro y —aunque a veces pretenda lo contrario— me importan y afectan las actitudes de los demás o la ausencia de ellas ("for there is only one thing in the world worse than being talked about, and that is not being talked about"); pero fundamentalmente porque las editoriales no parecen estar interesadas en lo que pueda opinar en su blog un autor del que apenas nadie habla y al que nadie o casi nadie tiene interés en leer, y —como acaba de escribir (aquí) mi buen vecino Santiago Delgado— "el mercado es sabio y dispone según arcanos inextricables sus decisiones. Inútil y engreído es quejarse". Tiempo habrá en sucesivas entradas de volver a incidir (o no) con más detalle en estas y otras cuestiones; por el momento, gocemos de la inmensa libertad de estar fuera de ese juego de gabelas e intereses.

Faltaría, con todo, a la verdad si no dijera que a lo largo de este tiempo —sin pedirme ni sugerirme
implícita o explícitamente que escribiera sobre ellos en el blog— algunos poetas me han hecho llegar amablemente sus libros, la mayor parte de los cuales leí —y el resto sigo leyendo— al ritmo que la vista me permite, y no quiero dejar de siquiera mencionar aquí sus nombres: son (por orden alfabético) Mari Cruz Agüera, Virginia Cantó, Juan de Dios García, Antonio Llorente Abellán, Mario Lourtau, Antonio Marín Albalate, Cristina Morano y Alfredo Rodríguez. Alguno además me ha facilitado no sólo los suyos sino también los de otros poetas, bien porque me haya oído mencionarlos o porque ha pensado que me gustaría leerlos, y así me acompañan estos días las últimas entregas de José María Álvarez y José Daniel García. Debo consignar también aquí el envío de algunas muestras de su catálogo (la antología Planetario y tres cuadernos de la colección "Planeta clandestino") que me hicieron los amigos de Ediciones del 4 de agosto por mano de Jorge Salmerón, uno de los miembros de su consejo editorial.

Una pequeña pincelada biográfica para terminar. No soy ningún ángel (antes bien al contrario) y a veces me autoengaño fingiendo que carezco de principios, pero quienes me conocen bien saben que alguno tengo, que soy profundamente fatalista (y por ende vitalista), que me he ido volviendo con los años cada vez más esquivo y taciturno y que he perdido casi por completo la fe en la amistad —entre muchas otras cosas. En eso andamos, en el casi...


3 de marzo de 2011

El Museo Gaya rendirá homenaje a la poesía con los versos de Soren Peñalver




Este año el Museo Ramón Gaya no va a celebrar el Día del Libro sino el Día Mundial de la Poesía que, a instancias de la UNESCO, se realiza el 21 de marzo para “fomentar el apoyo a los poetas, volver al encantamiento de la oralidad y reestablecer el diálogo entre la poesía y las demás artes”, además de lograr que “el arte poético no sea considerado un arte caído en desuso, sino una herramienta que permite a la sociedad reencontrar y afirmar su identidad”.

Con tal motivo, un grupo de escritores, intelectuales y sobre todo amigos, nos reuniremos a lo largo de ese día, desde las 10 de la mañana a las 10 de la noche, para homenajear a Soren Peñalver, leeremos sus poemas, versos de sus poetas predilectos* y algunos de sus textos sobre poetas y poesía.

Quienes deseen participar en este homenaje pueden ponerse en contacto con el Museo mediante el correo electrónico atencion@museoramongaya.es, o bien llamando a los teléfonos 968 221099 - 968 221180.

Foto: © Gloria Nicolás

«EUROPA PRESS. El Museo Ramón Gaya de Murcia ha elegido la figura del poeta Soren Peñalver, colaborador de LA OPINIÓN, para celebrar el 21 de marzo el Día Internacional de la Poesía; una jornada en la que se realizará una lectura continuada durante 14 horas de los poemas y artículos del vate murciano, así como de textos de algunos de sus autores favoritos –Homero, Virgilio, Dante, Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Kavafis, Pessoa, Tagore, Borges y Miguel Hernández, entre otros–.

»Así lo anunciaron ayer la concejala de Cultura, Fátima Barnuevo, y el director del museo Ramón Gaya, Manuel Fernández-Delgado, quienes destacaron que esta iniciativa, conocida en toda Europa con la denominación de Primavera de los Poetas, es la primera vez que se celebrará en la Región de Murcia.

»Este día se conmemora en todo el planeta con lecturas multitudinarias y otros actos culturales, con el objetivo de dar a la poesía un reconocimiento y un impulso nuevo a los movimientos literarios de ámbito regional, nacional e internacional. Es por ello que el Museo Gaya se unirá este año a dicha celebración con una lectura continuada, de 10 a 24 horas, en la plaza Santa Catalina –algo que ya realiza desde hace años en el Día del Libro–.

»En este sentido, Barnuevo destacó «la coherencia» de la propuesta, «porque la poesía siempre ha estado presente en el museo y porque fue una de las predilecciones de Ramón Gaya», al tiempo que apuntó que la elección de Soren Peñalver «es de justicia, porque ha hecho mucho por el museo y por la cultura».

»Por su parte, Fernández-Delgado confirmó que a todos los que participen en la lectura se les entregará una plaquette con 15 poemas del autor murciano. Además, explicó que «como Peñalver es un ser exquisito, se leerán poemas en otras lenguas e idiomas como griego, francés, italiano, inglés o latín».

»Quienes deseen participar pueden inscribirse mandando un correo electrónico a la dirección museo.ramon.gaya@ayto-murcia.es o llamando al teléfono 968 221099.»


[Publicado en el diario La Opinión de Murcia y laopiniondemurcia.es el 3-III-2011]

16 de febrero de 2011

Internet no es el futuro, es el presente



Álex de la Iglesia en la 25 gala de los Goya. Enlace obtenido en la web de RTVE

Discurso íntegro de Álex de la Iglesia en la entrega de los Goya

Buenas noches. El día de hoy ha llegado porque hace 25 años, doce profesionales de nuestro cine, en medio de una crisis tan grave como la nuestra, caminaron JUNTOS a pesar de sus diferencias. Quiero empezar este discurso felicitando a los fundadores de la Academia.

No sólo ellos, sino todos los que me han precedido en esta institución, vicepresidentes, miembros de las juntas directivas y el conjunto de los académicos, nos han traído esta noche aquí, al Teatro Real, para celebrar el 25º aniversario de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y la existencia misma de los premios Goya. A todos, muchísimas gracias.

PUEDE PARECER que llegamos a este día separados, con puntos de vista diferentes en temas fundamentales. Es el resultado de la lucha de cada uno por sus convicciones. Y NADA MÁS. Porque en realidad, todos estamos en lo mismo, que es la defensa del cine. Quiero por ello felicitar y agradecer a todos los que estáis aquí, por caminar juntos en la diferencia, y hasta en la divergencia.

Hacemos mucho ruido, pero es que esta vez, hay muchas nueces. El choque de posturas es siempre aparatoso y tras él surge una nube de humo que impide ver con claridad. Pero la discusión no es en vano, no es frívola y no es precipitada.

No podemos olvidar lo más importante, el meollo del asunto. Somos parte de un Todo y no somos NADIE sin ese Todo. Una película no es película hasta que alguien se sienta delante y la ve. La esencia del cine se define por dos conceptos: una pantalla, y una gente que la disfruta. Sin público esto no tiene sentido. No podemos olvidar eso JAMÁS.

Dicen que he provocado una crisis. Crisis, en griego, significa "cambio". Y el cambio es ACCIÓN. Estamos en un punto de no retorno y es el momento de actuar. No hay marcha atrás. De las decisiones que se tomen ahora dependerá todo. Nada de lo que valía antes, vale ya. Las reglas del juego han cambiado.

Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado INTERNET revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas.

Internet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo. A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son CIUDADANOS, son sencillamente gente, son nuestro PUBLICO.

Ese público que hemos perdido, no va al cine porque está delante de una pantalla de ordenador. Quiero decir claramente que NO TENEMOS MIEDO a Internet, porque Internet es, precisamente, la SALVACIÓN de nuestro cine.

Sólo ganaremos al futuro SI SOMOS NOSOTROS LOS QUE CAMBIAMOS, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un NUEVO MODELO DE MERCADO que tenga en cuenta a TODOS los implicados: Autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios. Se necesita una crisis, un cambio, para poder avanzar hacia un nueva manera de entender el negocio del cine.

Tenemos que pensar en nuestros derechos, por supuesto, pero no olvidar NUNCA nuestras OBLIGACIONES. Tenemos una RESPONSABILIDAD MORAL para con el público. No se nos puede olvidar algo esencial: hacemos cine porque los ciudadanos NOS PERMITEN hacerlo, y les debemos respeto, y agradecimiento.

Las películas de las que hablamos esta noche son la prueba de que en este país nos dejamos la piel trabajando. Sin embargo, el mismo esfuerzo o mayor hicieron tantas otras películas que NO HAN LLEGADO a los sobres de las candidaturas. Ellos también se merecen estar aquí, porque han trabajado igual de duro que nosotros.

Quiero despedirme en mi última gala como presidente, recordando a todos los candidatos a los Goya TAN SÓLO una cosa: qué más da ganar o perder si podemos hacer cine, TRABAJAR en lo que más nos gusta. No hay nada mejor que sentirse LIBRE creando, y compartir esa alegría con los demás. Somos cineastas, contamos historias, creamos mundos para que el espectador viva en ellos. Somos más de 30.000 personas que tienen la inmensa suerte de vivir fabricando sueños. Tenemos que estar a la altura del PRIVILEGIO que la sociedad nos ofrece.

Yo creo, con toda humildad, que si queremos que nos respeten, hay que respetar primero.

Y Por último, me gustaría contarle algo al próximo Presidente de la academia, que ya me cae bien, sea quien sea: estos han sido los dos años más felices de mi vida. He conocido gente maravillosa de todos los sectores de la industria. He visto los problemas desde puntos de vista NUEVOS para mí, lo que me ha enriquecido y me ha hecho mejor de lo que era. He comprobado que trabajar para los demás es una experiencia extraordinaria por muy duro que resulte en un principio, y sobre todo: han pasado 25 años MUY BUENOS, pero nos quedan muchos más, y seguro que serán MEJORES.

Buenas noches.

[ÁLEX DE LA IGLESIA 13/02/2011. En esta transcripción del texto se han respetado las mayúsculas enfatizadoras del discurso.]

1 de enero de 2011

Un poema de Luis Antonio de Villena, para terminar y empezar el año




CONTEMPTUS MUNDI

Es la más tonta noche de las vanidades.
Pero ninguno supimos resistirnos, y montamos
la pretendida juerga, a mayor gloria del año incipiente.
Mas al final (después del champán y la droga
y la santa lujuria) al volver a casa, amaneciendo,
en el vagón de un Metro lleno de turbios jóvenes,
de bruces me di contigo, Desprecio del Mundo,
viejo señor medieval, ilustrísimo tópico de la literatura,
que te reías de mí por haber intentado
(y a ratos conseguido) ser más feliz
de esa manera recalcitrante y orgiástica
que en ti no piensa o te sueña en el limbo...
Y sin embargo, al verte ahí de frente,
con tu abrigo de piel, los guantes puestos,
y un delgado bastón entre rústico y fino
(apoyado al otro extremo del vagón, sonriendo)
pensé que tenías razón —muchas veces lo he dicho—
y que debía disponerme a estar a bien contigo.
Tomás de Kempis, me parece muy duro.
Mas puedo acordarme de Don Juan de Arguijo
que fue rico y famoso y perdió la fortuna,
y escribió en soneto de admirable buril:
¿Quién las mudanzas de la suerte ignora?
Si la droga te atonta y los chicos se marchan
(cambian mucho), si el alcohol es garrafa,
y lo que dura de una noche insigne
es vacío y tristeza, impotencia y resaca;
si de todo cuanto haces y pretendes,
si del amor y la amistad que amas,
sólo va a quedar polvo en la cara de un viejo
¿a qué seguir bregando?, me contestas.
El bien que no perdura importa poco,
y es estúpido asimismo temer un mal que acaba.
Llévame contigo, Desprecio del Mundo,
grité cuando el convoy entraba en mi parada.
Al restringido claustro, a la pequeña casa
en la alta montaña, al cuarto erudito,
donde nada importa la infame gritería
o el voraz batallar del carnaval del siglo...
Libre de la Fortuna y de su rueda,
poseyendo lo mínimo y no queriendo nada,
me pasearé contigo por silvanos paisajes,
intentando creer (aunque sea difícil)
en un allá remoto de encendida justicia.
Entraba ya en mi casa, apuntando un sol frío,
tan a buenas contigo, adusto gentilhombre postrimero,
que hasta creí dichosa mi noche malgastada.
Pero al meterme en cama, dispuesto ya a dormir,
pensé en ese cuerpo (vicioso, me dijeron) que entreví
en la fiesta, y pensé en el amor que todavía espero,
y sentí que era hermosa la juventud que acaba,
y digno de vivirse el frenesí del vino,
y maravilloso rodar por la pendiente, si has ardido
entre copas y pasiones, y el júbilo te ha roto
con su cristal brillante. Deseé un nuevo día,
oh Desprecio del Mundo, y otra fiesta otra noche,
y mil jóvenes dispuestos a hacerme compañía,
y un poco más de euforia, aunque fuese comprada,
por ascender a la excelsa región de la alegría.
Adiós, mi medieval amigo. Yo sé que eres verdad,
y sé que tú serás mi última guarida.
Pero ahora, hasta me gusta más la Nochevieja,
y me siento dispuesto a seguir siendo malo
y loco e insensato muchas veces y horas,
para morir derrotado por la roja pasión,
hundiéndome en la vida (que te engaña)
y gozando hasta el fin con su beso baldío.
Sólo lo que has gastado (enseña el proverbio chino)
es tuyo por completo. Como la rosa, la juventud,
el placer, la ilusión, el amor quimerista,
que se escapan y huyen, dejándote un vacío
(que antes fue plenitud) y este aroma liviano y sostenido.

[Del libro Como a lugar extraño (1985-1989), Visor, 1990. Recogido posteriormente en La belleza impura. Poesía 1970-1989, Visor, 1996.]

23 de diciembre de 2010

Peter Hofmann


(Foto:  Clive Barda para el libretto del album original de Phillips )

Peter Hofmann no ha sido, desde luego, el mejor Tristan, pero fue mi primer Tristan, y eso marca... Tras luchar durante tres lustros contra la enfermedad Parkinson que terminó relegándole a una silla de ruedas el tenor alemán fallecía la madrugada del pasado 30 de noviembre a los 66 años en una clínica de Selb, pequeña localidad al sur de Alemania a pocos kilómetros al noreste de Bayreuth, donde vivía retirado desde que dejara los escenarios en 2004.
Como cantante wagneriano debutó en Bayreuth como Siegmund en la Tetralogía de Boulez-Chereau (pero ya había cantado rock en una banda hasta que a los 17 años empezó a estudiar canto). El Tristan lo grabó con Bernstein en el 83 (centenario de la muerte de Wagner) con la mejor Isolde post-Nilsson y pre-Meier, Hildegard Behrens, fallecida el año pasado. Una grabación que salió prácticamente a la par que la de Kleiber y fue muy polémica y criticada en su momento, especialmente por los wagnerianos de la vieja guardia. Recuerdo haberle preguntado al respecto (como el crío que era por entonces) a Eduardo Pérez Maseda tras una conferencia que dió en Murcia, y su opinión estaba mucho más cerca de la mía que de la de quienes denostaban esa grabación en general y la interpretación de Hofmann en particular. Pero hay que señalar que la Penguin Guide (que era como una Biblia entonces para nosotros, operófilos primerizos) alababa abiertamente esa interpretación y le otorgaba las tres estrellas a la grabación en conjunto... Creo que el suyo es uno de esos casos de cantantes prematuramente quemados por ceder a la tentación del mercado y asumir demasiado pronto los roles más pesados del repertorio: Hofmann debutó como Tamino en el 72 (28 años) y sólo cuatro después, en el 76 (con 32), asumió el Siegmund, cuando el hoy famoso Jonas Kaufmann, por ejemplo (nacido en el 69, y tan aclamado por unos como denostado por muchos otros), debutó en 1992 (con 23), estuvo mucho tiempo limitándose al repertorio más lírico (muchos papeles mozartianos), para empezar a partir de 2007 a cantar papeles de lírico-spinto (Don José, Cavaradossi, Lohengrin) y sólo ahora, cumplidos los 40, debutará como Siegmund (en el MET en enero)... Otro caso parecido al de Hofmann podría considerarse el del danés Poul Elming (n. 1949), al que muchos recordarán como el Siegmund de la Tetralogía Baremboim-Kupfer de Bayreuth (bastante potable, todo hay que decirlo, lejos de voces claramente inadecuadas y con un vibrato insoportable como la de Seiffert, aplaudidísimo sin embargo en el Ring valenciano de La Fura). Elming también parecía augurar un futuro prometedor (al menos como intérprete de los roles wagnerianos menos pesados) pero no tardó mucho en desaparecer de los grandes escenarios internacionales y actualmente (desde 2007) se desempeña al parecer como director musical de la Orquesta Sinfónica de su Aalborg natal...