18 de enero de 2010

Allí la juventud


Alguna vez leímos a Cavafis
creyendo que era un nuevo poeta joven
con ideas magníficas y escaso
sentido de la métrica y el ritmo;
oímos la tormenta musical
de rara perfección con que comienza
Otello sin llegarnos a creer
que su autor fuera el mismo de Traviata;
y sentimos —también por vez primera—
el contacto de otra piel y las caricias
tan distintas, de igual a igual,
la audacia de los besos tras la puerta
que en el momento más insospechado
podían haber abierto nuestros padres.

Y aquello no era nada comparado
con lo que vino luego, la ciudad
desconocida y nueva, con su embrujo
de cines, librerías, discotecas
y sólo juventud alrededor:
en clase, por las calles, en las noches,
juventud embriagada de sí misma.

Tanta era que apenas si —mirándola
pasar a nuestro lado, acariciándola,
queriendo hacerla nuestra—, apenas, digo,
si la vimos brillar en nuestros ojos...


8 de enero de 2010

Después de muchos años (Cavafis)






En un momento dado, no sabría decir exactamente por qué, cómo, si tal vez a raíz de algunas páginas escritas como prólogo de un libro de jóvenes poetas —por encargo y apresuradamente— o si ya estaba esa vaga necesidad rondándome… No sé, pero después de muchos años volvieron a llamarme esas palabras y anduve varios días buscando en los estantes aquellas traducciones en las que lo descubrí —la de Bádenas primero y más tarde las de Álvarez, Pontani, Riba, Yourcenar, Irigoyen o Rivera—, anduve varios días reuniéndolas para leer de nuevo, saltando de una a otra, esos poemas que me marcaron tanto y que nutrieron incluso —consciente o inconscientemente— algunos de los míos.
Y ahora sigo embebido, buscando los pasajes que prefiero o releyendo con mayor atención los poemas que entonces no llegaron a interesarme mucho —aún no había cumplido veinte años— y ahora me descubren detalles impensados, mil matices ocultos tras la fría perfección de la forma —la aparente frialdad, la delicada precisión de un observador que procurara ser objetivo, exacto, que los hechos del pasado hablen por sí mismos... Pero ahora no voy a enumerarles los títulos, voy a seguir leyendo una vez y otra vez estos poemas e invitarles a que también lo hagan, a lo mejor encuentran en sus versos las respuestas que estaban esperando.


[En la imagen, cubierta de la Antología poética trilingüe preparada por Ramón Irigoyen, coeditada por el Ayuntamiento de Valencia y Fernando Torres Editor en abril de 1984 con motivo del homenaje al poeta griego en el seno del II Encuentro de escritores del Mediterráneo, con el texto griego y traducciones al catalán de Carles Riba y Alexis E. Solà, y al castellano del propio R. Irigoyen.]

6 de enero de 2010

«Chatversación» literaria





Las redes sociales por las que con mayor o menor soltura nos movemos suelen ofrecer la posibilidad de mantener conversaciones con los contactos que se encuentren conectados al mismo tiempo que nosotros, y algunas incluso la de guardar un historial de esas conversaciones. Tal es el caso de ésta, mantenida en la sobremesa de la víspera de Reyes con un amigo escritor de la generación siguiente a la mía, si damos por bueno el lapso generalmente aceptado para marcarlas de unos quince años, que son —mes arriba, mes abajo— los que nos separan. Como es de suponer, he tenido que editar, siquiera mínimamente, el registro del chat original, plagado aquí y allá de los típicos errores que se producen al tratar de mover deprisa los dedos sobre el teclado o palabras reducidas para mayor rapidez a sus consonantes principales, así como marcas horarias antes de cada post, frases entrecortadas o descolocadas por la llegada de una nueva pregunta antes de terminar la respuesta a la anterior, etc. También me ha parecido innecesario mantener los nombres de los editores, escritores, editoriales o premios mencionados a lo largo de la chatversación (literaria, al fin y al cabo), así como una alusión geográfica y cualquier otro dato susceptible de posibilitar la identificación de mi interlocutor (a cuya benevolente complicidad me encomiendo desde aquí): los he sustituido por denominaciones genéricas puestas entre corchetes. Así que, sin más preámbulos, aquí está lo que nos hemos contado:


–[Interlocutor]: Hola.
–[Angel Paniagua]: ¿Qué tal [Nombre]?
–[Int.]: ¡Felices Reyes!
–[A.P.]: Eso suena muy bien sobre el papel, pero dejaron de ser felices hace ya mucho, y sobre todo dejaron de ser reyes, destronados y degradados a padres corrientes y molientes, ja ja ja…
–[Int.]: Ja ja ja... Oye ¿tú tienes agente literario?
–[A.P.]: No.
–[Int.]: Claro, meterte en una agencia es jodido, ¿no?
–[A.P.]: Si te digo la verdad, es la primera vez en los años que llevo en esto de la literatura que alguien me pregunta si tengo agente. Nunca me he planteado la necesidad de buscarlo…
–[Int.]: Yo es que tengo amistad con [Nombre y Apellido] y ha surgido.
–[A.P.]: ...aunque supongo que debe de ser necesario si se pretende vivir de la literatura.
–[Int.]: Mi amigo [Nombre] se lo ha dejado y me ha dado varios nombres de agencias. Yo sí quisiera vivir de esto pero viviendo en [Ciudad] lo veo lejano lejano…
–[A.P.]: No tengo ni idea, de momento no es mi caso. No sé si seguirá siendo imprescindible vivir en la capital y asistir a casi todos los actos y lo que no quiero decir etc., etc., para hacer “carrera literaria” en los tiempos de la informática…
–[Int.]: No sé, yo me desanimo viendo al hijo de Carmina publicando, a Ana Botella publicando, etc., etc…
–[A.P.]: Pero vaya, que de desanimados está el mundo lleno y no son los que triunfan... Si realmente es lo que quieres tendrás que plantearte dar los pasos necesarios para conseguirlo.
–[Int.]: Pero cómo, si no soy nadie para un agente literario…
–[A.P.]: Ya te digo que ahí no te puedo ayudar porque desconozco totalmente el tema.
–[Int.]: Lo sé, nadie parece querer o poder ayudar…
–[A.P.]: Por ponerte un ejemplo estúpido, pero que sirve, yo tengo amig@s más jóvenes, que han crecido literariamente a mi lado, que hace entre diez y quince años me pedían consejo y listas de los autores que debían leer, me daban sus poemas para que los leyese o les hiciese sugerencias, y que todavía hoy en día, cuando nos encontramos, intentan más o menos disimuladamente aparentar tratarme con una deferencia especial —pero en las entradas correspondientes a ell@s de [Blog literario] no verás mencionado mi nombre…
–[Int.]: ¿Quién es?
–[A.P.]: No es, son, pero no te voy a decir nombres, son vari@s…
–[Int.]: A veces, Ángel, pienso en abandonar, dejarlo todo…
–[A.P.]: Yo sólo pienso en escribir, y distingo total y absolutamente entre escribir y publicar.
–[Int.]: Lo sé pero, por ejemplo, en poesía, no veo accesible ni [Editorial 1] ni [Editorial 2], ni tampoco [Editorial 3] a no ser que pagues...
–[A.P.]: …publicar un libro pagando la edición no es una opción.
–[Int.]: Por eso te digo, yo por el mío primero no he pagado, me encantaría publicar en [Editorial 4] o [Editorial 2] o [Editorial 1], pero lo veo imposible…
–[A.P.]: Claro que sí, como a todos, pero tienes muchas más opciones, editoriales pequeñas que ahora mismo funcionan como “alternativas”...
–[Int.]: …es lo que hago, [Editorial 5], [Editorial 6]
–[A.P.]: …esas que dices o la misma [Editorial 7] de donde leíste con [Escritor 1].
–[Int.]: Sí, sí, pero me parece injusto…
–[A.P.]: Hay que ir pasito a pasito. No hay nada injusto, los editores son empresarios y necesitan apostar por escritores que vendan, al nivel que sea, pero que les dé para poder seguir, pagar a las imprentas, a los distribuidores, etc.
–[Int.]: Ángel sinceramente, te voy a preguntar algo, ¿qué te parece [Escritor 2]…?
–[A.P.]: Supongo que [Escritor 2] tiene agente… Pero aparte creo que es profesor de algo, ¿no?
–[Int.]: Sí, es [Titulación], y trabaja como [Profesión] en un [Centro de trabajo].
–[A.P.]: Pues eso…
–[Int.]: Pero míralo, publica en [Editorial 2] y en [Editorial 8]
–[A.P.]: …y en [Editorial 9] y donde le pidan…
–[Int.]: …y [Título de poemario] no lo veo para premio, sinceramente…
–[A.P.]: Es que ese es otro tema. Los premios publicados por editoriales como [Editorial 2], [Editorial 1] o [Editorial 10] tienden casi todos hacia la propia escudería, y los libros son... Pues eso, lo que cada editor en cada momento cree que puede dar el campanazo, dentro del margen de maniobra que le dejen el resto de los miembros de cada jurado. Pero te repito que eso no tiene nada que ver con la literatura, sino con el marketing editorial.
–[Int.]: Por eso me entristece todo esto tanto… Pues nada…
–[A.P.]: Ánimo.
–[Int.]: No saldré de editoriales pequeñas nunca.
–[A.P.]: Eso no lo sabes, presenta tu libro a los premios… Si de alguno te han hecho sugerencia previa pues mejor…
–[Int.]: …eso hago… y nunca suena ninguna flauta.
–[A.P.]: Si te rindes no sonará.
–[Int.]: A mí [Nombre de editor] me dijo que enviara mi libro al [Premio literario], ¿tú te fías...?
–[A.P.]: Es una opción. Bueno, yo no le conozco, no sé si lo dice ni a cuántos se lo dice. Supongo que de los X a los que se lo sugiera tendrá un favorito…
–[Int.]: …ya…
–[A.P.]: …pero el resto de miembros del jurado también votan…
–[Int.]: Perdona si te doy la brasa, es que hoy estoy quemado…
–[A.P.]: …no te preocupes… Sólo que verás que a veces tardo más en contestar porque estoy en tres o cuatro cosas a la vez, como casi siempre…
–[Int.]: …quemado y triste…
–[A.P.]: Pues sal a dar un paseo y disfrutar de tu hermosa ciudad, de la lluvia: ve a las librerías a mirar y entretener un poco el tiempo, en una palabra, a relajarte…
–[Int.]: ...Gracias…
–[A.P.]: ...o a tomar un café con tu novia o amigos y el desánimo se pasará… Lo que importa, siempre, es la literatura, no estos alrededores enfangados y confusos…
–[Int.]: Me da la sensación de que nos ven como provincianos y no es eso, sólo hemos tenido la mala suerte de no nacer en Madrid…
–[A.P.]: Tal vez… Ah, si tienes algún Cavafis por las estanterías, cógelo y busca El primer peldaño, en estos casos suele ser bastante recomendable…
–[Int.]: Ya… Gracias…

1 de enero de 2010

Dos poemas de Miquel Martí i Pol, para terminar y empezar el año


Portada de la Poesía completa [© Edicions 62, s.a., labutxaca]



ARA QUE L'ANY S'ACABA

Invoco els dies clars, ara que sé
que me'n desposeeix el temps.
                                                 No em vull
subjecte a cap designi que no pugui
sotmetre al ritme encès de les paraules.

A poc a poc, desfaig els rulls del vent.
La font degota lenta i m'acompassa
la mirada i la veu.

Tot se'm revela nou, però l'espera
m'adorm les mans. Només els ulls completen
el cicle tants de cops iniciat
i abandonat.
                     Propòsits?
                                      Quins propòsits?


[AHORA QUE EL AÑO SE ACABA

Invoco los días claros, ahora que sé
que me los arrebata el tiempo.
                                                  No me quiero
sujeto a ningún designio que no pueda
someter al ritmo encendido de las palabras.

Poco a poco, deshago los rizos del viento.
La fuente gotea lenta y me acompasa
la mirada y la voz.

Todo se me revela nuevo, pero la espera
me adormece las manos. Sólo los ojos completan
el ciclo tantas veces iniciado
y abandonado.
                         ¿Propósitos?
                                             ¿Qué propósitos?]



ARA QUE L'ANY COMENÇA

No hi ha ningú que ens perpetuï. Totes
les quietuds i les inquietuds
tenen per límits una cambra closa.

Així s'explica el temps, i el fosc embruix
de percaçar-lo pels racons secrets
de nosaltres mateixos.
                                     Més enllà
de temors i recances, s'obren sempre
blaus horitzons.
                           Res no pot desviar-nos
del curs del riu del viure, però basta
la voluptat d'estimar perquè l'aire
dringui a cada mot i s'allargassi
l'eco que ens fa, si més no, perdurables.


[AHORA QUE EL AÑO EMPIEZA

No hay nadie que nos perpetúe. Todas
las quietudes y las inquietudes
tienen por límite una habitación cerrada.

Así se explica el tiempo, y el oscuro embrujo
de perseguirlo por los rincones secretos
de nosotros mismos.
                                  Más allá
de temores y pesares, se abren siempre
horizontes azules.
                              Nada puede desviarnos
del curso del río del vivir, pero basta
la voluptuosidad de amar para que el aire
retiña en las palabras y se alargue
el eco que nos hace, cuando menos, perdurables.]

[Del libro «Els bells camins» (Los bellos caminos, 1984-1985). Vaya desde aquí mi agradecimiento a Josep Maria Nogueras por su atenta lectura y sus valiosas precisiones y sugerencias para mejorar las traducciones.]

3 de diciembre de 2009

Black Coffee: Adenda 03-12-09



[Pinchando sobre la imagen se puede ver la captura de pantalla a mayor tamaño]


Me escribe Lola Gracia, directora y presentadora de Black Coffee:
«El programa donde sales el más valorado de LaOpinionTv, dile a tus contactos que aún no hayan visto el programa que lo pueden ver el primero en Últimos vídeos, 10 mejor valorados. Además de la entrevista conmigo, el programa incluye otros contenidos interesantes como un reportaje sobre el festival «eÑe» (con vídeo/poema de Antonio Gamoneda), la sección literaria de Mariano Pérez Ródenas (en este caso sobre el mágnífico nuevo libro de Ginés Aniorte Nosotros, publicado por la editorial Renacimiento) y varias cosas más. Este es el enlace:


Ah, y por la parte que me toca, ¡muchas gracias a tod@s!

2 de diciembre de 2009

Dos paisanos

Dos jóvenes paisanos de Cáceres, Daniel Casado (Trujillo, 1975) por su poemario Oscuro pez del fondo y Mario Lourtau (Torrejoncillo, 1976) por Quince días de fuego, acaban de obtener sendos accésits del premio Adonais. El jurado resaltó de Oscuro pez del fondo «la madurez de su dicción, que dialoga fructíferamente con algunas de las líneas fundamentales de la reciente poesía española, aportando originales impresiones y una gran variedad temática»; y de Quince días de fuego su «emoción creciente, gran lirismo, con una viva presencia de la naturaleza y protagonismo de símbolos muy significativos: el bosque, el fuego o las cenizas». Vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena para ambos, acompañada de un pequeño acopio de datos para quienes (sobre todo aquí en Murcia) aún no hayan oído hablar de ellos:




Daniel Casado [Foto: web del autor]

Daniel Casado publica en 1999 Me acuerdo (De la luna libros, Mérida, 1999) firmado al alimón con Elías Moro. Comienza a publicar artesanalmente sus poemarios y crea El Ermitaño Ediciones, de tiradas cortas no venales, excepto para la colección El Pájaro Solitario. En 2002 Crea los Encuentros Literarios ADAMAR y obtiene el VIII Premio de Poesía Ciudad de Mérida por El Largo andar tan breve, publicado (Madrid, Vitrubio) al año siguiente, 2003, en que también comienza a coordinar en Mérida el Club de Lectura Jesús Delgado Valhondo. Coordinador desde 2004 de El Espejo, revista de la Asociación de Escritores Extremeños, ese mismo año obtiene el XV Premio de Poesía Arcipreste de Hita con El viento y las brasas, publicado por Pre-Textos. Durante 2004-2005 coordina los clubes de lectura de Mérida, Almendralejo, Trujillo y La Zarza y dirige el ciclo Encuentros con la literatura en la librería Biblos de Trujillo y en 2005 publica en la Editora Regional de Extremadura El proyector de sombras, poemario en prosa escrito en 1997. Durante 2004 y 2005 ha sido técnico del programa Extremadura: Estación Cultura. En 2006 aparece la antología Cuatro poetas en un tobogán, que recoge la obra de cuatro jóvenes autores extremeños: José María Cumbreño, Hilario Jiménez, Antonio Reseco y Daniel Casado. En 2007 crea el proyecto audiovisual Mundo en Verso en intento de difundir la poesía a través de las nuevas tecnologías. En 2008 coordina las campañas de animación a la lectura de la Asociación de Gestores Culturales de Extremadura. En la actualidad compagina la gestión cultural con la creación literaria, y en 2009 ha resultado ganador del certamen La Voz + Joven de Obra Social Caja Madrid, en cuya web pueden leerse estos dos poemas suyos:


EQUILIBRIOS
Después de todo, es sólo una vaca en medio del camino,
una mole de carne y pellejo, un amuleto
que veneran los parias y respetan las leyes del país.
Con su sagrado olor y sus estómagos tristes,
el lento animal nos mira indiferente.
Sabe
que si disparas o lo atropellas,
si quebrantas la ley que vela su existir,
millones de brazos hasta hoy dormidos
comenzarán a trabajar la tierra,
canalizarán el agua, construirán la escuela,
sembrarán el arroz definitivo
que los acercará a nosotros para siempre
y el mundo perderá su inestable equilibrio.



CRÓNICA DEL ALBA
(Bagdad, 2004)
¿Quién dirá ahora que se ha enamorado?
¿Quién nacerá con pleno convencimiento?
La tierra es ya un solo cuerpo, ardiente y mudo,
un costado de niebla que el odio ha empapado.
¿Quien lavará la sombra seca del muro?
¿Quién plantará el olvido necesario?
La tierra, que no distingue el cráneo de la rosa.
Sólo la tierra, que avanza ajena y sin memoria.







[Mario Lourtau]

Mario Lourtau (Torrejoncillo, 1976), aficionado a los viajes y el deporte (especialmente el atletismo, donde, antes de inclinarse por la poesía, logró alzarse campeón de España de Maratón en categoría promesa) es licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Extremadura, cuenta con varios premios literarios (Ruta de la Plata, Pórticvs, Creación Literaria de la Consejería de Juventud, etc...) y ha publicado poemas y relatos en diversas revistas (Alcántara, Cuadernos de Poesía, Bab Rabat, La Bala de Seda, La Letra Nazarí, etc…) así como en antologías (Al Abrigo del Aire, Antología de la poesía y el relato, V Cuaderno de profesores poetas, 16 poemas). Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al árabe. Su primer libro de poemas, Donde Gravita el hombre, fue publicado en enero de 2008 por la editorial granadina Alhulía con prólogo del poeta y crítico literario granadino Miguel Ávila Cabezas, tras haber obtenido una beca de ayuda a la edición de la Junta de Extremadura y ser finalista del XXIII Premio Gerardo Diego para noveles. El libro, cuyos sus versos ahondan en las diferentes vertientes de la condición humana a través de la palabra y del tiempo, fue presentado en mayo de 2008 en el Colegio Español de Rabat, donde ejerce como profesor de inglés tras cinco años por diversos institutos españoles en Marruecos. Su próximo poemario, Catálogo de Deudores, lo editará a finales de 2009 la Editora Regional de Extremadura. Aquí pueden leerse algunos poemas suyos, entre ellos éste:



LÍMITES
Desde una ciudad distante, inmune al tiempo
has venido a buscarme. Regresaste
por los pasos de luz y el cielo de las frutas,
caminando por esta nueva ciudad iluminada,
sobre la alfombra encendida en su claro barniz,
en sus redondas tardes.


De otro lado, bautizadas en mármol,
las montañas cantan su labio de invierno, y aguardan
su blando despertar de entre la nieve.


Has cruzado el círculo despacio, escrutando con tus ojos
la dulce dimensión del horizonte,
buscando mi presencia y el tacto secreto
que traigo mansamente entre mis manos.


La ciudad, que despierta, es un niño
al sol de la intemperie, un viejo
que no conoce milagros pero sabe
donde brotan las fuentes y sonde surge
el duro temblor de los acantilados.


Han abierto temprano los postigos, clarea.
Algunos pájaros, violines de pluma, irrumpen
con su canto general, canto primero.



Tú avanzas breve, precisa, cierta
como el roce blanquecino de la brisa
en la palpitación de los almendros.


Hemos abierto las puertas sin desatar nudos.
Sonríes, te abrazo, y tu regreso
ya no es pura utopía sino certeza.


[Fuentes: Improvisa Magazine Digital, Hoy.es, elperiodicoextremadura.com, Arte Joven, blog de Obra Social Caja Madrid]

24 de noviembre de 2009

Entrevista con Lola Gracia en «Black Coffee»



Ya se puede ver en internet la entrevista con Lola Gracia, en el programa Black Coffee, en www.laopiniontv.es, pinchando (arriba a la derecha) la pestaña “Videoteca” y buscando con la flechita roja de la barra de programas la pestaña «Black Coffee Parte  1 [20-11-09]».

13 de noviembre de 2009

Un poema de Soren Peñalver


[Foto: Ángel Paniagua]

Revisando y ordenando papeles del pasado literario me he encontrado con un ejemplar de La puerta falsa, revista cultural de la asociación de escritores y artistas que, durante varios años, se reunieron y organizaron diversas actividades y ciclos de recitales en el mítico y homónimo bar de la calle San Martín de Porres de Murcia. No voy a mencionar todos los nombres, pero ese número, correspondiente a diciembre de 2003, podría muy bien considerarse una pequeña y buena antología de la poesía hecha en Murcia en los últimos 15 ó 20 años. Dicho lo cual aclaro que no es mi intención ahora ofrecerles los dos poemas míos que contiene, (Muere Sócrates y Oscuro ángel de luz, del libro Una canción extranjera) sino éste de Soren Peñalver que tan gratamente he redescubierto entre sus páginas, pues no recordaba que él –parco siempre en colaboraciones poéticas– hubiera también participado en ese número de la revista. Me entenderán si les digo que no me importaría haberlo escrito yo:



DEDICATORIA DEL MAR


Era el mar en los ojos de un niño
de la mano del padre por primera
vez contemplado. Fue luego la mar
abismal de los versículos bíblicos,
los epitafios solemnes de Nantucket;
los indómitos mares de Melville. La mar
de las óperas de Britten, de los coros
oceánicos de Delius; fragor exultante
como los cantos de Whitman. Visión
desnuda a la luz de los días, presencia
con las noches vestida: el estático mar
de las fotografías donde aparecemos,
sonrisueños y enfundados en oscuros
abrigos con centelleantes botones;
juntos los rostros que salpican
el olear de sus maternas aguas.
Es el mar íntimo de una dedicatoria
que yo deseé escrita por tu mano
al pie de un retrato de Cernuda,
éste que siempre presidiera la estancia
por ti ocupada, y con su proyección
inundaba la mar de la mañana, el mar
desbordado por la luna. La mar de estos
versos que nunca habrán de envejecer
ni morir como la pasión, como nosotros:
El mar, única criatura que pudiera
asumir tu vida poseyéndote…
Soren Peñalver

31 de agosto de 2009

Ramón Gaya en Florencia






Retales de un diario (1956-1963)”, pese a la extrema, telegráfica parquedad a veces, de muchas de sus anotaciones (sobre todo si se las compara con las mucho más elaboradas del anterior “Diario de un pintor” de 1952-53), atesora entre sus páginas auténticos relámpagos de la tan provocadora lucidez de Ramón Gaya, muy asentado ya en sus opiniones sobre la vida, el arte, las personas… El gran observador –y al mismo tiempo inerme ser humano deslumbrado ante toda la grandeza que se ofrece a sus ojos– va dando cuenta en uno y otro libro, si allí meticuloso, detallista, aquí cortante y descuidado; si en aquél maravillado por la fascinación que le produce el descubrimiento, el contacto directo, una tras otra, con las obras de todos sus maestros –viajero de una a otra ciudad, de una a otra estación, de uno a otro país, aprovechando cualquier mínima excusa para poder forjar esos encuentros decisivos con tantos compañeros, hermanos más que padres de su arte–, en éste en cambio, viajero de sí mismo, ya sólo en unas cuantas, muy pocas ocasiones, necesitado de extenderse –en el diálogo consigo mismo que constituyen esas notas– más allá de la simple constatación, breve y concisa, del encuentro, el paseo, o la visita concreta:


          “PARIS, 19 de agosto. 8 tarde, Bergamín.”


El artista exiliado que enramaba su arte entre las lejanas y hermanas gentes del México que a tantos acogió, y en el primer diario daba cuenta precisa y detallada de cada exposición, cada museo y cada cuadro, en sólo algunos años –establecido ya en su querida y germinadora Italia– necesita habitar, vivir, sentir el clima, los paisajes, las calles y las gentes mucho más que escribirlo, aunque perdure la costumbre en él y siga haciendo –más espaciadamente– anotaciones ora de sus encuentros con amigos cercanos o lejanos, ora de la asistencia a exposiciones, conciertos u obras de teatro:


          “PARIS, 8 de diciembre. Macbeth. (La Casares, extraordinaria.)”;

          “MILANO, 29 de diciembre. En la Scala: Prokoffiev. No, este no es el músico que suponía J.R.J.”,


escribe, por ejemplo, en dos anotaciones correspondientes a los últimos días de 1956… Qué lejos de otras mucho más pródigas, como aquella en París del 24 de junio 1952 en la que daba cuenta –a raíz de un reencuentro por sorpresa en casa de unos amigos– de la profunda diferencia entre lo que había sido y lo que para entonces era su relación con Pedro Flores,

          “a quien desde luego debo mucho y quiero mucho, sobre todo en esos años míos de aprendizaje –de 1920 a 1928–, y… nada más, es decir, y basta; basta, porque Flores, ingenuamente, románticamente, muy pueblerina y literariamente deslumbrado por “la escuela de París”, decide por entonces… pertenecer de algún modo y sea como sea, comprometiendo lo que sea, a esa especie de internado, o de… reformatorio, o de hospicio, o de… partido; y yo, menos vulnerable, decido completamente lo contrario: escapar; lo cual, claro es, nos separa para siempre. […] Flores se ha convertido en uno de esos personajes, voluntariamente pintorescos, que van y vienen de la autenticidad a la farsantería sin descanso, sin quedarse jamás en un lugar preciso, fijo, donde poder estar con ellos. Me entristece y me desagrada.”


Qué lejos, en menos de un lustro, aquel pintor-escritor necesitado de explicarse a sí mismo su lugar, de reafirmarse en él, justificarse a sí mismo sus convencimientos y rechazos más profundos, de este otro que el 20 de septiembre de 1957 en París, por ejemplo, anota simplemente:


          “8’30. Cena con Pepe Bergamín. Muy simpático y vivaracho.”


Florencia sin embargo, en una y otra etapa, despierta en él una pasión auténtica que tal vez tenga que ver (aunque no sólo) con los recuerdos que de su amada Murcia natal encuentra siempre en ella; el 28 de mayo de 1956 escribe allí:


          “La habitación del hotel, sobre el Arno. Por la noche, la luna, entre nubes, por encima del Ponte Vecchio. Vuelvo a pensar en Murcia («un no sé qué», una especie de hermosura polvorienta). El amanecer.”


Es la segunda anotación (tras la obligada “Salida de México” del 21 de marzo) del segundo de los conjuntos a que me refería, “Retales de un diario”. Y resulta tan ajustada y hermosa en su laconismo… ¿Qué murciano, caminando por el Lungarno Torrigiani, la orilla meridional del río, desde el Ponte delle Grazie hacia el Vecchio, y viendo asomar al otro lado –sobre la fachada neoclásica del edificio de la Cámara de Comercio– la linterna de la cúpula de Brunelleschi, el paramento superior de la Signoria o su esbelta torre, no ha sentido algo similar…?


Florencia, la misma ciudad que le conquistara cuando llegó en el verano de 1952. De esa visita inicial, entre el 25 y el 31 de julio, dejó constancia por extenso en páginas que siguen pareciéndome tan frescas ahora como cuando las leí por primera vez. Sólo un ejemplo entre los muchos posibles:

           “Hemos correteado, de pasmo en pasmo, todo el día. En Florencia, desde el primer momento, se percibe muy bien su voluntariedad y su laboriosidad magistrales. Estamos en pleno delirio de perfección; aquí todo ha sido llevado a cabo con una mezcla de inspirada osadía y ciencia pura –aunque flexible también–, una ciencia que supiera, en el momento justo, renunciar a su terquedad de ciencia y ceder a una especie de… gracia. El simple trazado de un púlpito, o de una cantoría, o de una cornisa, o de un pedestal, o de un pozo, viene a ser aquí, por una parte, como la imposición de una ley, y por otra, como el dibujo de un capricho, casi de una locura, aunque… armoniosa.”

De nuevo en la ciudad, diez años después de este flechazo, de este verdadero enamoramiento prolijamente detallado, en 1962 tan sólo estas líneas entre otras cuatro también brevísimas anotaciones de los días últimos de octubre:

           “[…] Por la tarde, paseo hasta el Fuerte del Sangallo. ¡Qué maravilla! ¡Las colinas! con todos los verdes posibles. Atardece. Hace frío. La via San Leonardo. El Ponte Vecchio a contraluz, sombrío.”

Entre aquella explosión de contento y desconcierto y esta otra, más cauta y reposada aunque entusiasta, cuántos encuentros y paseos como éste, a lo largo de los años, debieron de tener lugar en sus estadías florentinas por los alrededores tan preñados de naturaleza que parece que quisiera servir de marco allí a la belleza creada por el hombre. Y justo en medio de ese lapso temporal, un apunte también, una rápida anotación cargada de ilusoria y palpable realidad, de atmósfera que casi puede olerse, de la verdad de un clima y un de paisaje, la verdad de una imposible luz que no se olvida, por mucho que hasta la perspectiva nos parezca… ¿irreal? ¿Qué importa…? Todo eso y probablemente mucho más encierra este pequeño pastel de 1957, Firenze desde el Boboli, que me ha proporcionado la ocasión de volver (con él y para él) a las páginas relegadas tanto tiempo de estos dos diarios que también les invito a descubrir o redescubrir ahora.

[Texto para el ciclo
"Los cuadros de las Estaciones" del Museo Ramón Gaya de Murcia. Puede descargarse el díptico editado por el Museo en formato PDF pinchando aquí.]

8 de julio de 2009

De virus y hombres


Imagen de microscopía electrónica del virus H1N1



Somos seres extraños e imperfectos
en un mundo que no nos pertenece,
que no nos necesita y cada cierto
tiempo agita con fuerza sus entrañas
matándonos a miles, a decenas
de miles, demostrando una y otra
vez que sus esquemas no coinciden
con los nuestros, mostrando que su lógica
no se ajusta a la nuestra, no contempla
las premisas sobre las que construimos
nuestras vidas, hogares, relaciones,
convicciones que implican transformarlo,
alterarlo, mudar sus equilibrios
y agudizar así la inconsistencia
de nuestro ser-aquí. Tan sólo somos
una insana excrecencia, un simple virus
incapaz de mutar y programado
desde siempre para autodestruirse.

16 de junio de 2009

Celebración de Fernando Torres


[Foto: AFP - Marca]


Tras el post anterior, tenía la firme intención de no escribir sobre fútbol en mucho, mucho tiempo, así que no lo haré. O sí, pero de otra manera (qué quieren que les diga, uno también tiene sus debilidades)...

CELEBRACIÓN DE FERNANDO TORRES

Es la tierna dulzura de su rostro
aniñado, la sencillez tranquila,
el físico aparentemente frágil,
el aire de imprecisa seriedad
mezclada con sonrisa en los anuncios
de moda, coches, bancos o campañas
solidarias... Su extraño magnetismo
nada tiene que ver con esa efímera
perfección ideal que lucen otros.
Uno de los mejores delanteros
de hoy en día: grácil y veloz
como el impala, en el área se revuelve
tan certero y voraz como el león,
sus músculos se tensan y convierten
la aparente fragilidad en súbito,
letal, zigzagueante, inesperado
relámpago, elevándose al remate
de cabeza o armando la mortífera
derecha para —en menos de un segundo—
colar bajo la escuadra el gol perfecto
y correr hacia el banderín de córner
con los brazos abiertos y en los labios
el grito silenciado por la hinchada,
el pelo rubio al viento, la carita
pecosa iluminada una vez más...
Ningún canon contempla la absoluta
indemnidad, ningún modelo dice
la exactitud precisa de su cuerpo,
el brillo de sus ojos ese instante
que por tres veces hoy ha repetido
—nuevo récord— en sólo once minutos.

7 de mayo de 2009

"Beauty against the Beast"


I


Escribo en caliente. Probablemente es la única forma de escribir sobre fútbol, incluso para los que ni de lejos podemos llamarnos "futboleros" stricto sensu porque no lo somos, porque sólo vemos tres o cuatro partidos de fútbol cada semana —y por la tele—; porque sólo escuchamos y/o vemos tertulias deportivas cuatro o como mucho cinco días a la semana; y sobre todo, supongo, porque además de las de fútbol nos gusta ver también retransmisiones de baloncesto, balonmano, tenis, ciclismo, natación, patinaje artístico, fórmula 1 y hasta snooker. Por eso suele ocurrir que, cuando vemos un partido y después escuchamos los comentarios de los “futboleros” por excelencia (léase los periodistas o comentaristas deportivos), nos da la sensación de que hemos visto un partido distinto que ellos. Algunos nos ponemos tan nerviosos que llamamos incluso a nuestro operador de cable o internet para asegurarnos de que no estábamos viendo una emisión equivocada.
En estos momentos las webs de prensa de toda Europa, especialmente las inglesas y españolas, echan humo y cada artículo rebosa comentarios de aficionados internautas, pero sería tan absurdo ponerse a leerlos todos como intentar rebatirlos, más si se tiene en cuenta que quienes se toman la molestia de escribirlos (ortografía aparte, que esa es otra, pero ahora no toca hablar de ella) normalmente lo hacen desde posturas tan radicales como radicalmente opuestas a la objetividad. Ni siquiera yo mismo, aquí y ahora, habiendo reconocido eso de antemano, estoy dispuesto a atender a otro criterio que el de lo que he visto en directo, y tan claramente, por cierto, que todavía me cuesta creer algunas de las barbaridades que he escuchado en televisión y radio y leído en internet sobre el partido de vuelta de semifinales de la Champions League entre el Chelsea y el Barcelona. Así que, como mero aficionado (o “futbolero” sensu amplo, si lo prefieren) aclararé que no he seguido la retransmisión española de DIGITAL+ sino la inglesa de ESPN2, y también que, a diferencia de la gran mayoría de aficionados del Real Madrid, yo iba con el Barça, es decir, prefería que ganara la eliminatoria el Barcelona, el fútbol del Barcelona, varias de cuyas figuras forman parte de la columna vertebral de la selección española actual.
Estaba a punto de escribir que el Real Madrid me es del todo indiferente, pero no es verdad: como mero aficionado, mis simpatías siempre han estado con el otro equipo grande de la capital —no en vano crecí en el seno de una familia profundamente atlética. Además, con el tiempo y el uso de razón y dueño ya de mis propias opiniones, los continuos desmanes y favoritismos arbitrales que he ido viendo (y los de tiempos anteriores que, ante la duda, me he molestado en buscar y juzgar por mí mismo) y la también continuada prepotencia de bastantes de los directivos y jugadores del Real Madrid siempre han terminado produciéndome un rechazo casi irracional hacia el equipo en sí mismo, rechazo del que en absoluto me siento orgulloso, pero que soy incapaz de evitar, y más cuando leo disparates como éste, deslizado en una de sus Canelas finas (www.elmundo.es/papel/2009/01/16/opinion/2578851.html) por el casi siempre ajustado y brillante Luis María Ansón: “El Madrid no es sólo un club de fútbol. Está reconocido como un símbolo. Ha derrotado, incluso a los toros en la imagen internacional de España. Compite con el Escorial. Ha desplazado a Felipe II y destruido la leyenda negra. Es el Carlos III de la seriedad y la obra bien hecha. Supo despojarse a tiempo del manto púrpura con que le cubrió el dictador Franco. Pugna con Don Quijote y con Sancho en el conocimiento universal. Es la paloma de la paz de Picasso que vuela sobre el mundo. En el campo, sus jugadores galopan como el caballo de Atila. Fuera de los estadios, sus directivos han actuado con la sabiduría de Metternich y la seriedad de Bismarck.” Sí, esta vez se le fue la pinza o, si lo prefieren, se pasó siete pueblos, incluso considerando como atenuante que el tema de la columna eran los desmanes (otra vez, y ésta con mayúsculas) del entonces aún presidente Ramón Calderón.




II


Hecha esta pequeña digresión aclaratoria, vuelvo al tema del partido entre el Chelsea y el Barcelona, otro histórico encuentro de Beauty against the beast, lugar común de la prensa inglesa que el Times volvía a utilizar en un artículo de Oliver Kay para referirse a este encuentro entre los "hulking colossuses, eager to fizz the ball around at pace and force the kind of high tempo that will allow them to overwhelm their opponents" del Chelsea y los "little guys who caress the ball and look to devastate their opponents with speed of thought and speed of footwork" del Barcelona (www.timesonline.co.uk/tol/sport/football/premier_league/chelsea/article6228938.ece). El partido (al menos el que yo vi) respondió casi milimétricamente a lo que Mr. Kay anticipaba en esa columna: un Barcelona muy lastrado por las ausencias de Pujol, Márquez y Henry intentando hacer su fútbol preciosista de profundidad y toque, y naufragando una y otra vez en ese empeño ante un Chelsea entregado a su "tactical game plan that looks to exploit their physical superiority while trying to neutralise the obvious threats posed by Barcelona, such as the trickery of Messi and the incisive passing of Xavi and Iniesta", y con el problema añadido del temprano golazo de Essien, que por momentos hizo presagiar una escabechina como la que este mismo Chelsea le hizo al Liverpool (1-3) en Anfield, completada en la vuelta en Stamford Bridge con el 4-4 (7-5 total) de uno de los partidos más enloquecidos y vibrantes de esta competición.
Pero no fue así: el mismo Chelsea que apabulló al Liverpool hace unas semanas, el mismo Chelsea que viene ganando con autoridad a sus rivales en las últimas jornadas en la Premier, salió hoy a jugar con un planteamiento parecido al del Camp Nou, a jugar ese otro fútbol de contención y destrucción basado más en el poderío físico y la defensa que en el ataque y la circulación del balón, un fútbol feo, bronco incluso, en las antípodas del que actualmente practica con brillantez el Barça, pero —no nos engañemos— fútbol al fin y al cabo. Una propuesta que no debería haber pillado por sorpresa a los de Guardiola —porque era en esencia la misma de la ida— y que deberían haber sabido desarticular y hacer inútil con sus propias armas. Era difícil y les ha costado mucho, tanto que yo pensaba, viéndolo, que si eran incapaces de desarbolar con su fútbol la tan cerrada como suicida defensa del exiguo 1-0 a la que inexplicablemente terminó entregándose el Chelsea, probablemente (y sin probablemente) no merecían estar en Roma. El final lo conocen. Pero antes —sobre todo en la segunda mitad— han tenido lugar varios lances que podían haber hecho buena la propuesta de los locales, y que han desencadenado, nada más terminar el encuentro, una indignada, agresiva e inadmisible reacción de Didier Drogba hacia el árbitro (en la foto del Times Online) y las cámaras que debería costarle una dura sanción por parte de la UEFA, así como un interminable alud de comentarios referentes al supuesto robo del encuentro, entre los que se destaca claramente el de la web madridista Defensa Centralwww.defensacentral.com/mas_futbol/28462/2009/05/06/El-mayor-robo-de-la-historia), que titula: “¡El mayor robo de la historia!” y dice en en la entradilla: “Un Chelsea que toreó al Barça durante 90 minutos fue vilmente robado por un árbitro lamentable y vergonzoso que llegó a birlar hasta seis penalties al equipo inglés. El Barcelona, sólo tiro una vez a puerta, en el 92' y fue gol. Qué injusto”. (




III


Ha sido realmente decepcionante oír a los (¿periodistas?) participantes en algunas tertulias (la de Radio Marca especialmente, pero no la única) hablar de cuatro, cinco y hasta seis penaltis que habría dejado de pitar en contra del Barcelona el árbitro noruego. No voy a entrar a valorar en su conjunto la actuación de Henning Ovrebo (que como mero aficionado, ya saben, me ha parecido desigual, sólo correcta a ratos y errática otros), pero sí tengo claro lo que han visto estos ojitos que se han de comer los gusanos (si les dejo, igual decido que me incineren); y lo que han visto es un lance en el minuto 24 entre Malouda y Alves que probablemente ningún árbitro de la Premier habría pitado ni siquiera como falta, otro en el 26 entre Abidal y Drogba, que se deja caer, como en el siguiente (56’) ante Touré, y una supuesta falta sobre Anelka (66’) que, en la repetición de la toma posterior de la propia realización inglesa, se aprecia claramente cómo el francés se cruza de derecha a izquierda en la trayectoria de Abidal y —a más de medio metro ya de éste— choca el empeine de su pie derecho con el gemelo de su pierna izquierda y cae, no voy a entrar en si voluntaria o involuntariamente (aunque yo lo tenga claro, no estaba dentro de su cabeza). Del resto, la tarjeta a Essien en el 74' por entrada sobre Iniesta debería haber sido la segunda (no le sacó amarilla por una entrada desde atrás sobre el mismo jugador en el primer tiempo) y por tanto haber conllevado la expulsión, sí debería haber pitado penalti por la mano de Piqué en el 82’, y en absoluto en el 95’, cuando el balón disparado por Ballack golpea en la axila de Etoo.
Para terminar, un fragmento revelador de la crónica de L’Equipe (www.lequipe.fr/Football/breves2009/20090506_231743_barcelone-en-un-coup-de-poignard.html): “Guus Hiddink, l'entraîneur de Chelsea, s'est-il enivré de sa science tactique au cours de ce bras de fer ? Le Néerlandais avait trouvé les solutions pour dérégler cette équipe au jeu de rêve. Et quand Essien a inscrit dès la 9e minute une reprise de volée d'anthologie cousine de celle de Zidane en finale en 2002, Chelsea avait réuni toutes les conditions pour rééditer, en plus sadique encore, sa neutralisation du jeu barcelonais.” Pero cuando el “Chelsea s'est retrouvé à onze contre dix, le Néerlandais choisit de sortir Drogba pour le remplacer par Belletti (70e). Autrement dit : de préserver l'avantage.” Y así les ha ido. Todos hemos sentido disgusto o frustración ante decisiones arbitrales equivocadas que las más de las veces podría deshacer en pocos segundos el cuarto árbitro —o quien fuera que se designase para tal función— sólo mirando la repetición de la jugada en un monitor o en las pantallas gigantes del estadio, pero la UEFA se opone una y otra vez aduciendo argumentos trasnochados e inaceptables con la tecnología de la que hoy se dispone; todos hemos visto en numerosas ocasiones cómo un gol marcado en el tiempo añadido (sobre todo en la Premier, donde éste con frecuencia alcanza o sobrepasa los cuatro minutos) acaba con las aspiraciones de un equipo empeñado en la defensa de un resultado demasiado ajustado. Todo esto forma parte del fútbol y mientras no se modifiquen los reglamentos hay que aceptarlo como tal. Desde luego yo no habría considerado injusta —bien al contrario— la victoria del Chelsea si no hubiera llegado el gol de Iniesta, tan golazo o más que el de Essien, o si Drogba no hubiera errado clamorosamente la ocasión de oro que tuvo ante Valdés. Pero nadie puede, nadie debería decir ahora que les han robado. Puede que en el partido brillara por su ausencia un tipo de fútbol que muchos preferimos —y con el que la selección española se impuso en la pasada Eurocopa— pero no faltó la intensidad, la tensión, el ansia de victoria de ambos equipos. Y la final de Roma se presenta apasionante. Que la disfruten.


P.S.: Antena 3 acaba de reponer en su informativo las imágenes de una entrevista realizada por un periodista de la cadena a Guus Hiddink tras el partido que enfrentó a las selecciones de España y Corea en el Mundial de 2002, en las que el entonces técnico de la selección coreana hablaba —como hizo la semana pasada en Barcelona tras el partido de ida— sobre las críticas a las decisiones arbitrales. No las encuentro en la web de la cadena, pero están en You Tube (www.youtube.com/watch?v=scIAaXm48XE) para quien quiera compararlas con las de su rueda de prensa tras la eliminación del Chelsea.