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7 de enero de 2013

Antonio Durá en el Museo Ramón Gaya


[Captura de la web del Museo Ramón Gaya]

Mañana martes 8 de enero a las 20h. tendrá lugar en el Museo Ramón Gaya de Murcia la lectura de Antonio Durá, tercera del nuevo ciclo Poetas en el Museo. Se da la circunstancia (no buscada, desde luego) de que Antonio Durá ejerció como presentador en dos lecturas de la segunda temporada del ciclo anterior (Poesía en el Museo), la de Soren Peñalver (16-X-1995) y la de quien suscribe (16-IV-1996). Y dicisiete años después soy yo quien repite como presentador de ambos (lo fui de Soren el pasado noviembre y lo seré de Antonio mañana). Hace un par de semanas, Antonio me envió un conjunto de poemas inéditos que ha reunido para la ocasión con el sugestivo título de Sueños de amor en invierno, y le pedí el favor de permitirme (siquiera un día antes) adelantar alguno aquí, que además me dijo que lo escogiera yo mismo. He elegido uno con el que me identifico de manera muy especial, éste con el que (con la expresa aquiescencia de su autor, pues) les dejo ya:


[HAS DEJADO QUE EL LOCO...]

Has dejado que el loco
te pusiera sus zapatillas rojas.
Los demás te aconsejan ser prudente
—que tus actos sean propios de tu edad
y condición— cuando haces
de la noche tu vida, y de cada
club tu casa. Tus compañeros jóvenes
son de fama dudosa y el alcohol
y la droga tu único alimento.

¿Qué buscas, el placer? ¿O te abandonas
sin resistencia, lentamente, hasta
destruirte en un suicidio intencionado?

Tuviste tiempo para la prudencia,
y quedó el corazón ajado y triste.
Pero también te dio la vida mucho:
has viajado, has tenido amantes,
te han amado y —en algún momento—
el éxito te regaló su copa.
Se hizo siempre tu voluntad.

                                                   Entonces,
¿qué persigues de nuevo navegando
tras un tiempo vivido ya? ¿Qué esperas
encontrar en los antros que visitas,
en la piel que te agota, en la derrota
que te deja marcado y te consume?

¿Qué nuevo pensamiento tienes cuando
el sol cada mañana te ilumina?

—Tan sólo el corazón sabe el origen
de esta insana locura, y sus razones.

30 de octubre de 2012

Nuevo ciclo Poetas en el Museo del Gaya: rectificación y disculpa.



Aludía en esta entrada hace sólo unos días a lo extraño que me resultaba el hecho de que en la web del Museo Ramón Gaya de Murcia no figurase ninguna información actualizada (a sólo una semana de su inicio) sobre lo que yo pensaba (por lo que comentaron varias personas en los días previos) que iba a ser una nueva etapa del ciclo Poesía en el Museo. Efecivamente, ninguna nota o actualización en la web daba cuenta de esa rentrée... porque no será tal. Unas horas después de redactada y publicada esa entrada mía (injusta por desinformada y prematura) aquí en el blog y en Facebook, la dirección del museo me hacía llegar (mediante un comentario en esa red social) esta nota de amable reconvención:

«Querido Ángel:

Los amigos deberían hacer las correcciones a sus amigos —si lo somos—, privadamente y no en público. Pero no es así, no merecemos ser corregidos.
El ciclo anunciado en la web del Museo es Poesía en el Museo, que finalizó a mediados de 2009, y el que se va a realizar se llama Poetas en el Museo. Un nuevo ciclo.

Poetas en el Museo se presentará en sociedad el próximo [martes] día 6 a las 11.00 horas y posteriormente, cuando sea público, se colgará en nuestra web.


A mandar, pero sin dudar.

Un fuerte abrazo,
El Director del Museo.»


No se trata, pues, de ninguna continuación de aquel ciclo Poesía en el Museo por el que —entre febrero de 1995 y junio de 2009, quince temporadas— pasó buena parte de la mejor poesía española, y en el que tuvimos el honor de participar también quienes ahora tendremos el de de inciar este nuevo ciclo Poetas en el Museo.


[Foto © C.M./La Opinión, 14 de noviembre de 1995]

Será (como he dicho antes y puede verse arriba en la foto-captura de la web) el próximo martes 6 de noviembre con una lectura de Soren Peñalver, que
por cierto, cumplió años ayer doblemente (si se lo encuentran ya saben) y que tendrá como presentador a quien suscribe. Una buena ocasión para reencontrarnos y compartir poesía y amistad, dos de las pocas cosas que realmente importan —siempre, pero especialmente en estos tiempos atribulados—. Espero que podamos vernos allí, no falten...

[La foto de Soren Peñalver fue publicada en el diario La Opinión de Murcia el 14 de noviembre de 1995 junto al texto de la presentación que de su recital en el II ciclo Poesía en el Museo había hecho Antonio Durá un mes antes (16-10-1995), con el título "Soren Peñalver o la esencia de lo poético".]

1 de noviembre de 2011

Cumpleaños de Soren Peñalver


Soren Peñalver en S. Martín de Porres, bajo el dintel de La puerta falsa

Hoy es el cumpleaños de Soren Peñalver. Aunque conozca la fecha exacta (más bien el año, puesto que la fecha evidentemente es hoy) no la voy a decir porque creo que no me corresponde a mí desvelar el secreto que hay detrás de esa pequeña coquetería suya. Yo lo sé desde 1992, cuando hacía ya unos ocho años que le conocía, y no a través (como el propio Soren cree) de Pedro o Eloy, que siempre me dijeron saberla pero la mantuvieron —también ellos— oculta a mi curiosidad. No, yo supe el año de su nacimiento por un compañero suyo de la mili, y hasta aquí puedo leer... Tampoco importa tanto si pensamos que, hará mañana un año, la vida nos lo devolvió —físicamente algo mermado, pero entero— a la vida y a la poesía, y yo quiero celebrarlo con él y con ustedes: celebrémoslo, por ejemplo, con un poema suyo, uno que no está incluido en Cantos del peregrino, la selección que publicó la pasada primavera el Museo Ramón Gaya con motivo del homenaje que le tributó el Día Internacional de la Poesía, y que intuyó que traerá muy buenos recuerdos de los días de antaño a más de una y de uno.


UN IDILIO INTEMPORAL

Espigada, libre el cabello
y los ojos dos violetas brillantes
de agua, como una colegiala
de antaño, escapada de una clase
abrumadora antes de tiempo,
la Poesía espera, bajo un árbol,
a que la lluvia cese de caer
sobre la calle y los que corren.

Pasas, la saludas, te reconoce.
Fue a finales del milenio
pasado, o a principios de éste.
A ella ni la tocaron los años.

Frecuentabais, en las tardes
soñolientas, en las noches
claras, musicadas, aquel lugar
de nombre impar, alzado
en el recuerdo, como una clave
o un enigma de la Cábala
o Platón: La puerta falsa.
Soren Peñalver