Mostrando entradas con la etiqueta redes sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta redes sociales. Mostrar todas las entradas

27 de enero de 2012

Respuesta a Mariano Sanz Navarro




Ciertamente lo estoy (vago, de gandul) aunque sin ánimo de justificarme te diré que hay varios factores que contribuyen a que sea verdad ese enunciado. El principal es un curso de Creación y diseño Web que estoy haciendo desde finales de octubre y hasta finales de febrero y que además de las cinco horas diarias de clase (obligatoria) conlleva muchas horas en casa de ejercicios y prácticas... Por encima de eso, sin embargo, diría que más que "estar vago" es que lo soy, y si no propiamente vago o gandul (sé que muchos con quienes he trabajado o colaborado me contradirían) sí demasiado consciente de mi carácter disperso e indisciplinado como para autoimponerme la tarea de ir dando cuenta por escrito de acontecimientos [...], como decía hace algo menos de un año en esta entrada.

Por ejemplo, en la tarde-noche de ayer saltó a las agencias la desafortunada noticia de la muerte de Theo Angelopoulos, y por unos momentos pareció que se revolvía en mi cabeza un texto que de haber salido habría colocado de inmediato aquí en el blog, no puedo decir si evocación en prosa, borrador de poema o qué, me martilleaba en la cabeza un fragmento de diálogo entre dos personajes de una serie que veía hace un par de días: preguntaba uno a la otra si le gustaban los juegos en los que el jugador resulta ridículo, y ella le respondía que la vida es un juego en el que todos resultamos ridículos... Pero el texto, por unas cosas o por otras, no terminó de cuajar. Eso ha ocurrido en muchas ocasiones, y en la mayoría de ellas, a poco que me hayan asaltado con cierto empuje, esas entradas han terminado desplazando a cualquier otra cosas que estuviera haciendo o tuviera la obligación o el compromiso de hacer. Que por unos meses haya dejado de ser así no me preocupa en exceso: si tuviera contrato para publicar en un medio determinado una columna diaria, semanal o con la periodicidad que quieras, no habría tenido más remedio que tirar de ese hilo y forzar la maquinaria para escribir un texto, evocación, obituario emocionado o simple nota de la extensión comprometida, pero no es el caso, así que cuando un asunto o idea no viene con el brío necesario como para hacerme dejar lo que sea que esté haciendo, prefiero dejarlo correr...

Con todo, aprovecho el pequeño respiro de dos días que me concede la festividad católica del sumateológico Tomás de Aquino para intentar saciar tu sed siquiera con estas pocas líneas, y hasta puede que rellene alguno de los huecos a los que me refiero a continuación. La verdad es que acaricio la idea de trasladar al blog los comentarios y/o conversaciones que sobre diversos temas voy dejando aquí y allá dispersos en Facebook o Twitter y seguir añadiendo series de poemas, que por ejemplo la del "Cuaderno del 93" tiene a fecha de hoy dos entradas pendientes de rellenado, o sea, publicadas vacías, sólo con el título y una determinada fecha (aunque en esto se puede hacer trampa) por aquello de que cuando decidí que iba a poner tal poema del cuaderno en tal día concreto resultó que, o bien no encontraba la versión primera (distinta de la publicada después en libro) que quería poner; o —en el caso de la del 2 de noviembre, mi cumpleaños— había publicado el día anterior —el 1, su cumpleaños— una entrada-homenaje a Soren Peñalver con un poema suyo, y no quería añadir inmediatamente la que tengo prevista desde hace tiempo (precisamente el poema titulado Dos de noviembre), más aún teniendo en cuenta que la media de actualización del blog rondará los veinte días y que regular o previsible son conceptos que podría/debería haber añadido en la entrada antes mencionada entre las cosas que este blog no es.

Te contaría en secreto (si no fuera casi vox populi, de las muchas veces que lo he contado ya a los amigos poetas) que el mes de enero de 2010 lo dediqué casi por completo a pasar al ordenador una gran cantidad de borradores de poemas que andaban dispersos entre cuadernos y papeles de diverso tipo (desde folios sueltos a servilletas de bar, pasando por entradas de fiestas en discotecas, recetas médicas —las llamadas copias para el paciente—, etc.) correspondientes al período comprendido entre 1999 y 2009; dado que no recordaba los poemas que había ido escribiendo en esos años —algo habitual y/o sistemático en mí— y teniendo en cuenta las muchas y agradables sorpresas que me llevé, lo lógico habría sido aprovechar ese impulso para (sin perjuicio de mayores y más detalladas correcciones) dar forma a por lo menos uno de los dos libros que claramente entreveía en el conjunto e, incluso, empezar a moverlo por editoriales y/o concursos, por poca que sea la fe que a estas alturas tengo en unas y otros.

Esto es al menos lo que creo que habría hecho cualquiera en mi lugar, pero no yo: aquí cerca de mí, encima del brazo de un sillón, está la misma carpeta azul con los mismos casi doscientos folios llenos de tachaduras de bolígrafo nego, rojo o azul, testigos de las varias ocasiones en que desde entonces me he puesto a la tarea sin lograr llevarla a término... ¡Cuidado!, no quiero con esto decir que tenga prisa por publicar esos poemas/libros (y si la tuviera daría igual, porque ningún editor tiene tampoco interés por —ni me temo que dinero para— editarlos), sólo lo mencionaba como ejemplo de actitud para con algo que me resulta imprescindible (la poesía) frente a otra cosa (el blog) que me importa pero no tanto...

En fin, que por unas cosas o por otras siempre voy encontrando —como ves— excusicas para seguir cimentando una fama de procrastinador impenitente que en absoluto me favorece pero contra la que —con estos mimbres— me resulta cada vez más difícil luchar...

Ya seguimos, un abrazo.

6 de enero de 2010

«Chatversación» literaria





Las redes sociales por las que con mayor o menor soltura nos movemos suelen ofrecer la posibilidad de mantener conversaciones con los contactos que se encuentren conectados al mismo tiempo que nosotros, y algunas incluso la de guardar un historial de esas conversaciones. Tal es el caso de ésta, mantenida en la sobremesa de la víspera de Reyes con un amigo escritor de la generación siguiente a la mía, si damos por bueno el lapso generalmente aceptado para marcarlas de unos quince años, que son —mes arriba, mes abajo— los que nos separan. Como es de suponer, he tenido que editar, siquiera mínimamente, el registro del chat original, plagado aquí y allá de los típicos errores que se producen al tratar de mover deprisa los dedos sobre el teclado o palabras reducidas para mayor rapidez a sus consonantes principales, así como marcas horarias antes de cada post, frases entrecortadas o descolocadas por la llegada de una nueva pregunta antes de terminar la respuesta a la anterior, etc. También me ha parecido innecesario mantener los nombres de los editores, escritores, editoriales o premios mencionados a lo largo de la chatversación (literaria, al fin y al cabo), así como una alusión geográfica y cualquier otro dato susceptible de posibilitar la identificación de mi interlocutor (a cuya benevolente complicidad me encomiendo desde aquí): los he sustituido por denominaciones genéricas puestas entre corchetes. Así que, sin más preámbulos, aquí está lo que nos hemos contado:


–[Interlocutor]: Hola.
–[Angel Paniagua]: ¿Qué tal [Nombre]?
–[Int.]: ¡Felices Reyes!
–[A.P.]: Eso suena muy bien sobre el papel, pero dejaron de ser felices hace ya mucho, y sobre todo dejaron de ser reyes, destronados y degradados a padres corrientes y molientes, ja ja ja…
–[Int.]: Ja ja ja... Oye ¿tú tienes agente literario?
–[A.P.]: No.
–[Int.]: Claro, meterte en una agencia es jodido, ¿no?
–[A.P.]: Si te digo la verdad, es la primera vez en los años que llevo en esto de la literatura que alguien me pregunta si tengo agente. Nunca me he planteado la necesidad de buscarlo…
–[Int.]: Yo es que tengo amistad con [Nombre y Apellido] y ha surgido.
–[A.P.]: ...aunque supongo que debe de ser necesario si se pretende vivir de la literatura.
–[Int.]: Mi amigo [Nombre] se lo ha dejado y me ha dado varios nombres de agencias. Yo sí quisiera vivir de esto pero viviendo en [Ciudad] lo veo lejano lejano…
–[A.P.]: No tengo ni idea, de momento no es mi caso. No sé si seguirá siendo imprescindible vivir en la capital y asistir a casi todos los actos y lo que no quiero decir etc., etc., para hacer “carrera literaria” en los tiempos de la informática…
–[Int.]: No sé, yo me desanimo viendo al hijo de Carmina publicando, a Ana Botella publicando, etc., etc…
–[A.P.]: Pero vaya, que de desanimados está el mundo lleno y no son los que triunfan... Si realmente es lo que quieres tendrás que plantearte dar los pasos necesarios para conseguirlo.
–[Int.]: Pero cómo, si no soy nadie para un agente literario…
–[A.P.]: Ya te digo que ahí no te puedo ayudar porque desconozco totalmente el tema.
–[Int.]: Lo sé, nadie parece querer o poder ayudar…
–[A.P.]: Por ponerte un ejemplo estúpido, pero que sirve, yo tengo amig@s más jóvenes, que han crecido literariamente a mi lado, que hace entre diez y quince años me pedían consejo y listas de los autores que debían leer, me daban sus poemas para que los leyese o les hiciese sugerencias, y que todavía hoy en día, cuando nos encontramos, intentan más o menos disimuladamente aparentar tratarme con una deferencia especial —pero en las entradas correspondientes a ell@s de [Blog literario] no verás mencionado mi nombre…
–[Int.]: ¿Quién es?
–[A.P.]: No es, son, pero no te voy a decir nombres, son vari@s…
–[Int.]: A veces, Ángel, pienso en abandonar, dejarlo todo…
–[A.P.]: Yo sólo pienso en escribir, y distingo total y absolutamente entre escribir y publicar.
–[Int.]: Lo sé pero, por ejemplo, en poesía, no veo accesible ni [Editorial 1] ni [Editorial 2], ni tampoco [Editorial 3] a no ser que pagues...
–[A.P.]: …publicar un libro pagando la edición no es una opción.
–[Int.]: Por eso te digo, yo por el mío primero no he pagado, me encantaría publicar en [Editorial 4] o [Editorial 2] o [Editorial 1], pero lo veo imposible…
–[A.P.]: Claro que sí, como a todos, pero tienes muchas más opciones, editoriales pequeñas que ahora mismo funcionan como “alternativas”...
–[Int.]: …es lo que hago, [Editorial 5], [Editorial 6]…
–[A.P.]: …esas que dices o la misma [Editorial 7] de donde leíste con [Escritor 1].
–[Int.]: Sí, sí, pero me parece injusto…
–[A.P.]: Hay que ir pasito a pasito. No hay nada injusto, los editores son empresarios y necesitan apostar por escritores que vendan, al nivel que sea, pero que les dé para poder seguir, pagar a las imprentas, a los distribuidores, etc.
–[Int.]: Ángel sinceramente, te voy a preguntar algo, ¿qué te parece [Escritor 2]…?
–[A.P.]: Supongo que [Escritor 2] tiene agente… Pero aparte creo que es profesor de algo, ¿no?
–[Int.]: Sí, es [Titulación], y trabaja como [Profesión] en un [Centro de trabajo].
–[A.P.]: Pues eso…
–[Int.]: Pero míralo, publica en [Editorial 2] y en [Editorial 8]…
–[A.P.]: …y en [Editorial 9] y donde le pidan…
–[Int.]: …y [Título de poemario] no lo veo para premio, sinceramente…
–[A.P.]: Es que ese es otro tema. Los premios publicados por editoriales como [Editorial 2], [Editorial 1] o [Editorial 10] tienden casi todos hacia la propia escudería, y los libros son... Pues eso, lo que cada editor en cada momento cree que puede dar el campanazo, dentro del margen de maniobra que le dejen el resto de los miembros de cada jurado. Pero te repito que eso no tiene nada que ver con la literatura, sino con el marketing editorial.
–[Int.]: Por eso me entristece todo esto tanto… Pues nada…
–[A.P.]: Ánimo.
–[Int.]: No saldré de editoriales pequeñas nunca.
–[A.P.]: Eso no lo sabes, presenta tu libro a los premios… Si de alguno te han hecho sugerencia previa pues mejor…
–[Int.]: …eso hago… y nunca suena ninguna flauta.
–[A.P.]: Si te rindes no sonará.
–[Int.]: A mí [Nombre de editor] me dijo que enviara mi libro al [Premio literario], ¿tú te fías...?
–[A.P.]: Es una opción. Bueno, yo no le conozco, no sé si lo dice ni a cuántos se lo dice. Supongo que de los X a los que se lo sugiera tendrá un favorito…
–[Int.]: …ya…
–[A.P.]: …pero el resto de miembros del jurado también votan…
–[Int.]: Perdona si te doy la brasa, es que hoy estoy quemado…
–[A.P.]: …no te preocupes… Sólo que verás que a veces tardo más en contestar porque estoy en tres o cuatro cosas a la vez, como casi siempre…
–[Int.]: …quemado y triste…
–[A.P.]: Pues sal a dar un paseo y disfrutar de tu hermosa ciudad, de la lluvia: ve a las librerías a mirar y entretener un poco el tiempo, en una palabra, a relajarte…
–[Int.]: ...Gracias…
–[A.P.]: ...o a tomar un café con tu novia o amigos y el desánimo se pasará… Lo que importa, siempre, es la literatura, no estos alrededores enfangados y confusos…
–[Int.]: Me da la sensación de que nos ven como provincianos y no es eso, sólo hemos tenido la mala suerte de no nacer en Madrid…
–[A.P.]: Tal vez… Ah, si tienes algún Cavafis por las estanterías, cógelo y busca El primer peldaño, en estos casos suele ser bastante recomendable…
–[Int.]: Ya… Gracias…