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30 de octubre de 2012

Nuevo ciclo Poetas en el Museo del Gaya: rectificación y disculpa.



Aludía en esta entrada hace sólo unos días a lo extraño que me resultaba el hecho de que en la web del Museo Ramón Gaya de Murcia no figurase ninguna información actualizada (a sólo una semana de su inicio) sobre lo que yo pensaba (por lo que comentaron varias personas en los días previos) que iba a ser una nueva etapa del ciclo Poesía en el Museo. Efecivamente, ninguna nota o actualización en la web daba cuenta de esa rentrée... porque no será tal. Unas horas después de redactada y publicada esa entrada mía (injusta por desinformada y prematura) aquí en el blog y en Facebook, la dirección del museo me hacía llegar (mediante un comentario en esa red social) esta nota de amable reconvención:

«Querido Ángel:

Los amigos deberían hacer las correcciones a sus amigos —si lo somos—, privadamente y no en público. Pero no es así, no merecemos ser corregidos.
El ciclo anunciado en la web del Museo es Poesía en el Museo, que finalizó a mediados de 2009, y el que se va a realizar se llama Poetas en el Museo. Un nuevo ciclo.

Poetas en el Museo se presentará en sociedad el próximo [martes] día 6 a las 11.00 horas y posteriormente, cuando sea público, se colgará en nuestra web.


A mandar, pero sin dudar.

Un fuerte abrazo,
El Director del Museo.»


No se trata, pues, de ninguna continuación de aquel ciclo Poesía en el Museo por el que —entre febrero de 1995 y junio de 2009, quince temporadas— pasó buena parte de la mejor poesía española, y en el que tuvimos el honor de participar también quienes ahora tendremos el de de inciar este nuevo ciclo Poetas en el Museo.


[Foto © C.M./La Opinión, 14 de noviembre de 1995]

Será (como he dicho antes y puede verse arriba en la foto-captura de la web) el próximo martes 6 de noviembre con una lectura de Soren Peñalver, que
por cierto, cumplió años ayer doblemente (si se lo encuentran ya saben) y que tendrá como presentador a quien suscribe. Una buena ocasión para reencontrarnos y compartir poesía y amistad, dos de las pocas cosas que realmente importan —siempre, pero especialmente en estos tiempos atribulados—. Espero que podamos vernos allí, no falten...

[La foto de Soren Peñalver fue publicada en el diario La Opinión de Murcia el 14 de noviembre de 1995 junto al texto de la presentación que de su recital en el II ciclo Poesía en el Museo había hecho Antonio Durá un mes antes (16-10-1995), con el título "Soren Peñalver o la esencia de lo poético".]

27 de enero de 2012

Respuesta a Mariano Sanz Navarro




Ciertamente lo estoy (vago, de gandul) aunque sin ánimo de justificarme te diré que hay varios factores que contribuyen a que sea verdad ese enunciado. El principal es un curso de Creación y diseño Web que estoy haciendo desde finales de octubre y hasta finales de febrero y que además de las cinco horas diarias de clase (obligatoria) conlleva muchas horas en casa de ejercicios y prácticas... Por encima de eso, sin embargo, diría que más que "estar vago" es que lo soy, y si no propiamente vago o gandul (sé que muchos con quienes he trabajado o colaborado me contradirían) sí demasiado consciente de mi carácter disperso e indisciplinado como para autoimponerme la tarea de ir dando cuenta por escrito de acontecimientos [...], como decía hace algo menos de un año en esta entrada.

Por ejemplo, en la tarde-noche de ayer saltó a las agencias la desafortunada noticia de la muerte de Theo Angelopoulos, y por unos momentos pareció que se revolvía en mi cabeza un texto que de haber salido habría colocado de inmediato aquí en el blog, no puedo decir si evocación en prosa, borrador de poema o qué, me martilleaba en la cabeza un fragmento de diálogo entre dos personajes de una serie que veía hace un par de días: preguntaba uno a la otra si le gustaban los juegos en los que el jugador resulta ridículo, y ella le respondía que la vida es un juego en el que todos resultamos ridículos... Pero el texto, por unas cosas o por otras, no terminó de cuajar. Eso ha ocurrido en muchas ocasiones, y en la mayoría de ellas, a poco que me hayan asaltado con cierto empuje, esas entradas han terminado desplazando a cualquier otra cosas que estuviera haciendo o tuviera la obligación o el compromiso de hacer. Que por unos meses haya dejado de ser así no me preocupa en exceso: si tuviera contrato para publicar en un medio determinado una columna diaria, semanal o con la periodicidad que quieras, no habría tenido más remedio que tirar de ese hilo y forzar la maquinaria para escribir un texto, evocación, obituario emocionado o simple nota de la extensión comprometida, pero no es el caso, así que cuando un asunto o idea no viene con el brío necesario como para hacerme dejar lo que sea que esté haciendo, prefiero dejarlo correr...

Con todo, aprovecho el pequeño respiro de dos días que me concede la festividad católica del sumateológico Tomás de Aquino para intentar saciar tu sed siquiera con estas pocas líneas, y hasta puede que rellene alguno de los huecos a los que me refiero a continuación. La verdad es que acaricio la idea de trasladar al blog los comentarios y/o conversaciones que sobre diversos temas voy dejando aquí y allá dispersos en Facebook o Twitter y seguir añadiendo series de poemas, que por ejemplo la del "Cuaderno del 93" tiene a fecha de hoy dos entradas pendientes de rellenado, o sea, publicadas vacías, sólo con el título y una determinada fecha (aunque en esto se puede hacer trampa) por aquello de que cuando decidí que iba a poner tal poema del cuaderno en tal día concreto resultó que, o bien no encontraba la versión primera (distinta de la publicada después en libro) que quería poner; o —en el caso de la del 2 de noviembre, mi cumpleaños— había publicado el día anterior —el 1, su cumpleaños— una entrada-homenaje a Soren Peñalver con un poema suyo, y no quería añadir inmediatamente la que tengo prevista desde hace tiempo (precisamente el poema titulado Dos de noviembre), más aún teniendo en cuenta que la media de actualización del blog rondará los veinte días y que regular o previsible son conceptos que podría/debería haber añadido en la entrada antes mencionada entre las cosas que este blog no es.

Te contaría en secreto (si no fuera casi vox populi, de las muchas veces que lo he contado ya a los amigos poetas) que el mes de enero de 2010 lo dediqué casi por completo a pasar al ordenador una gran cantidad de borradores de poemas que andaban dispersos entre cuadernos y papeles de diverso tipo (desde folios sueltos a servilletas de bar, pasando por entradas de fiestas en discotecas, recetas médicas —las llamadas copias para el paciente—, etc.) correspondientes al período comprendido entre 1999 y 2009; dado que no recordaba los poemas que había ido escribiendo en esos años —algo habitual y/o sistemático en mí— y teniendo en cuenta las muchas y agradables sorpresas que me llevé, lo lógico habría sido aprovechar ese impulso para (sin perjuicio de mayores y más detalladas correcciones) dar forma a por lo menos uno de los dos libros que claramente entreveía en el conjunto e, incluso, empezar a moverlo por editoriales y/o concursos, por poca que sea la fe que a estas alturas tengo en unas y otros.

Esto es al menos lo que creo que habría hecho cualquiera en mi lugar, pero no yo: aquí cerca de mí, encima del brazo de un sillón, está la misma carpeta azul con los mismos casi doscientos folios llenos de tachaduras de bolígrafo nego, rojo o azul, testigos de las varias ocasiones en que desde entonces me he puesto a la tarea sin lograr llevarla a término... ¡Cuidado!, no quiero con esto decir que tenga prisa por publicar esos poemas/libros (y si la tuviera daría igual, porque ningún editor tiene tampoco interés por —ni me temo que dinero para— editarlos), sólo lo mencionaba como ejemplo de actitud para con algo que me resulta imprescindible (la poesía) frente a otra cosa (el blog) que me importa pero no tanto...

En fin, que por unas cosas o por otras siempre voy encontrando —como ves— excusicas para seguir cimentando una fama de procrastinador impenitente que en absoluto me favorece pero contra la que —con estos mimbres— me resulta cada vez más difícil luchar...

Ya seguimos, un abrazo.

1 de noviembre de 2011

Cumpleaños de Soren Peñalver


Soren Peñalver en S. Martín de Porres, bajo el dintel de La puerta falsa

Hoy es el cumpleaños de Soren Peñalver. Aunque conozca la fecha exacta (más bien el año, puesto que la fecha evidentemente es hoy) no la voy a decir porque creo que no me corresponde a mí desvelar el secreto que hay detrás de esa pequeña coquetería suya. Yo lo sé desde 1992, cuando hacía ya unos ocho años que le conocía, y no a través (como el propio Soren cree) de Pedro o Eloy, que siempre me dijeron saberla pero la mantuvieron —también ellos— oculta a mi curiosidad. No, yo supe el año de su nacimiento por un compañero suyo de la mili, y hasta aquí puedo leer... Tampoco importa tanto si pensamos que, hará mañana un año, la vida nos lo devolvió —físicamente algo mermado, pero entero— a la vida y a la poesía, y yo quiero celebrarlo con él y con ustedes: celebrémoslo, por ejemplo, con un poema suyo, uno que no está incluido en Cantos del peregrino, la selección que publicó la pasada primavera el Museo Ramón Gaya con motivo del homenaje que le tributó el Día Internacional de la Poesía, y que intuyó que traerá muy buenos recuerdos de los días de antaño a más de una y de uno.


UN IDILIO INTEMPORAL

Espigada, libre el cabello
y los ojos dos violetas brillantes
de agua, como una colegiala
de antaño, escapada de una clase
abrumadora antes de tiempo,
la Poesía espera, bajo un árbol,
a que la lluvia cese de caer
sobre la calle y los que corren.

Pasas, la saludas, te reconoce.
Fue a finales del milenio
pasado, o a principios de éste.
A ella ni la tocaron los años.

Frecuentabais, en las tardes
soñolientas, en las noches
claras, musicadas, aquel lugar
de nombre impar, alzado
en el recuerdo, como una clave
o un enigma de la Cábala
o Platón: La puerta falsa.
Soren Peñalver

3 de marzo de 2011

El Museo Gaya rendirá homenaje a la poesía con los versos de Soren Peñalver




Este año el Museo Ramón Gaya no va a celebrar el Día del Libro sino el Día Mundial de la Poesía que, a instancias de la UNESCO, se realiza el 21 de marzo para “fomentar el apoyo a los poetas, volver al encantamiento de la oralidad y reestablecer el diálogo entre la poesía y las demás artes”, además de lograr que “el arte poético no sea considerado un arte caído en desuso, sino una herramienta que permite a la sociedad reencontrar y afirmar su identidad”.

Con tal motivo, un grupo de escritores, intelectuales y –sobre todo– amigos, nos reuniremos a lo largo de ese día, desde las 10 de la mañana a las 10 de la noche, para homenajear a Soren Peñalver, leeremos sus poemas, versos de sus poetas predilectos* y algunos de sus textos sobre poetas y poesía.

Quienes deseen participar en este homenaje pueden ponerse en contacto con el Museo mediante el correo electrónico atencion@museoramongaya.es, o bien llamando a los teléfonos 968 221099 - 968 221180.

Foto: © Gloria Nicolás

«EUROPA PRESS. El Museo Ramón Gaya de Murcia ha elegido la figura del poeta Soren Peñalver, colaborador de LA OPINIÓN, para celebrar el 21 de marzo el Día Internacional de la Poesía; una jornada en la que se realizará una lectura continuada durante 14 horas de los poemas y artículos del vate murciano, así como de textos de algunos de sus autores favoritos –Homero, Virgilio, Dante, Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Kavafis, Pessoa, Tagore, Borges y Miguel Hernández, entre otros–.

»Así lo anunciaron ayer la concejala de Cultura, Fátima Barnuevo, y el director del museo Ramón Gaya, Manuel Fernández-Delgado, quienes destacaron que esta iniciativa, conocida en toda Europa con la denominación de Primavera de los Poetas, es la primera vez que se celebrará en la Región de Murcia.

»Este día se conmemora en todo el planeta con lecturas multitudinarias y otros actos culturales, con el objetivo de dar a la poesía un reconocimiento y un impulso nuevo a los movimientos literarios de ámbito regional, nacional e internacional. Es por ello que el Museo Gaya se unirá este año a dicha celebración con una lectura continuada, de 10 a 24 horas, en la plaza Santa Catalina –algo que ya realiza desde hace años en el Día del Libro–.

»En este sentido, Barnuevo destacó «la coherencia» de la propuesta, «porque la poesía siempre ha estado presente en el museo y porque fue una de las predilecciones de Ramón Gaya», al tiempo que apuntó que la elección de Soren Peñalver «es de justicia, porque ha hecho mucho por el museo y por la cultura».

»Por su parte, Fernández-Delgado confirmó que a todos los que participen en la lectura se les entregará una plaquette con 15 poemas del autor murciano. Además, explicó que «como Peñalver es un ser exquisito, se leerán poemas en otras lenguas e idiomas como griego, francés, italiano, inglés o latín».

»Quienes deseen participar pueden inscribirse mandando un correo electrónico a la dirección museo.ramon.gaya@ayto-murcia.es o llamando al teléfono 968 221099.»


[Publicado en el diario La Opinión de Murcia y laopiniondemurcia.es el 3-III-2011]

13 de noviembre de 2009

Un poema de Soren Peñalver


[Foto: Ángel Paniagua]

Revisando y ordenando papeles del pasado literario me he encontrado con un ejemplar de La puerta falsa, revista cultural de la asociación de escritores y artistas que, durante varios años, se reunieron y organizaron diversas actividades y ciclos de recitales en el mítico y homónimo bar de la calle San Martín de Porres de Murcia. No voy a mencionar todos los nombres, pero ese número, correspondiente a diciembre de 2003, podría muy bien considerarse una pequeña y buena antología de la poesía hecha en Murcia en los últimos 15 ó 20 años. Dicho lo cual aclaro que no es mi intención ahora ofrecerles los dos poemas míos que contiene, (Muere Sócrates y Oscuro ángel de luz, del libro Una canción extranjera) sino éste de Soren Peñalver que tan gratamente he redescubierto entre sus páginas, pues no recordaba que él –parco siempre en colaboraciones poéticas– hubiera también participado en ese número de la revista. Me entenderán si les digo que no me importaría haberlo escrito yo:


DEDICATORIA DEL MAR


Era el mar en los ojos de un niño
de la mano del padre por primera
vez contemplado. Fue luego la mar
abismal de los versículos bíblicos,
los epitafios solemnes de Nantucket;
los indómitos mares de Melville. La mar
de las óperas de Britten, de los coros
oceánicos de Delius; fragor exultante
como los cantos de Whitman. Visión
desnuda a la luz de los días, presencia
con las noches vestida: el estático mar
de las fotografías donde aparecemos,
sonrisueños y enfundados en oscuros
abrigos con centelleantes botones;
juntos los rostros que salpican
el olear de sus maternas aguas.
Es el mar íntimo de una dedicatoria
que yo deseé escrita por tu mano
al pie de un retrato de Cernuda,
éste que siempre presidiera la estancia
por ti ocupada, y con su proyección
inundaba la mar de la mañana, el mar
desbordado por la luna. La mar de estos
versos que nunca habrán de envejecer
ni morir como la pasión, como nosotros:
El mar, única criatura que pudiera
asumir tu vida poseyéndote…
Soren Peñalver