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21 de octubre de 2012

Siete amigos, siete poemas... (y IV)


[Dibujo de portada y diseño: Antonio Gómez Ribelles]

Hace ya varios días que debería haberle dado fin a esta pequeña miniserie con los poemas de la plaquette-homenaje a la que he dedicado las últimas entradas, así que aquí van los dos últimos. En primer lugar, la curiosa y brillante pirueta de Joaquín Piqueras Réplica de Percy Shelley a un poema de Ángel Paniagua, escrita en forma de 'soneto blanco':


Y finalmente, siguiendo el orden que ocupan allí, Si no fueras tan Hamlet, que Vicente Velasco (de quien nació la idea de esta plaquette-homenaje) taracea, desde la amistad también, con tópicos literarios y vitales que me son especialmente queridos:


Desde aquí mi agradecimiento especial tanto a Vicente como a Joaquín Piqueras, y por extensión —ya que es la última entrada que le dedico— a todos los demás por haberse querido implicar en esta aventura, que han querido íntima y entrañable, aunque fuera una sorpresa tan enorme como duradera para quien suscribe, que aún tiembla de emoción como una niña (que dijera José Alcaraz) cuando recuerda aquella noche. De nuevo, pues, gracias a todos.

2 de septiembre de 2012

Siete amigos, siete poemas... (III)


[Dibujo de portada y diseño: Antonio Gómez Ribelles]

Siguiendo con los poemas de la plaquette-homenaje a la que he dedicado las últimas entradas, traigo ahora dos poemas más. Uno de ellos, el peculiar y sentido Reto de Antonio Gómez Ribelles, escrito —él mismo lo indica— "tras la lectura de Gaviotas desde el Ariel":


Junto a este, y siguiendo el orden que ocupan allí, el titulado Poema de «Monólogos en la vacío», de Antonio Marín Albalate, que ya había sido publicado en el blog, lo que no impide —igual que en el caso anterior de Natalia Carbajosa— poner aquí la imagen de las dos páginas que ocupa en el cuaderno:



Ambos Antonios han tenido una participación especialmente destacada en la gestación de la plaquette —el uno como coordinador y el otro como ilustrador y responsable del diseño de la portada— por lo que me alegra mucho poder unirlos literariamente también aquí.

20 de agosto de 2012

Siete amigos, siete poemas... (I)


[Dibujo de portada y diseño: Antonio Gómez Ribelles]

Sé que habrá quienes abierta o veladamente lo consideren y/o lo llamen inmodestia... Yo sólo pienso —en cambio— que no por sorprendente y poco habitual debe dejar de agradecerse un regalo semejante. A día de hoy todavía no tengo muy claro cómo surgió y cómo se ha desarrollado esto, por más que pueda ir atando algunos cabos: recuerdo que, para su presentación de mi plaquette Monólogos en el vacío, Antonio Marín Albalate fue un poco más allá en su costumbre de ir entresacando versos e hilvanándolos con sus propias reflexiones, para hacer —más allá de esa estampa lírica habitual— un poema como tal que caminara sobre algunos títulos y versos de poemas incluidos en la plaquette. El resultado fue su Poema de «Monólogos en la vacío», que inmediatamente le pedí para traerlo al blog. Después vino la sorpresa añadida de que —esa misma noche de la presentación— Natalia Carbajosa escribió sobre la marcha un poema-homenaje (porque sí, porque le surgió de repente y se puso a escribirlo allí mismo), y cuando ya nos despedíamos (tras una larga y grata conversación con ella y Juan de Dios García sobre nuestras tantas cosas habituales) me dijo algo así como que cuando llegara a casa me mandaría un email, que resultó ser su poema Desesperanza, que también colgué unos días después que el de Antonio.

Dado que todo eso fue tan espontáneo, no me cabe pensar que a esas alturas estuviera todavía en marcha (ni siquiera esbozada, me parece) la idea de este pequeño homenaje, sino más bien que fuera a raíz de publicar aquí en el blog los poemas de Natalia y Antonio que surgiera en la mente de Vicente Velasco —como afirma Albalate en las palabras previas que la abren:


De hecho, cierta noche que se pusieron —el propio Velasco y José Alcaraz— a llamarme al móvil a las cuatro de la mañana desde vaya usted a saber qué antro (recuerdo haberles puesto a caldo en Facebook por aquello), por lo visto esa broma pesada habría surgido al hilo de una conversación que ya versaba sobre el asunto de la plaquette, según contaban ellos mismos la noche del 16, cuando tras todos estos meses decidieron al fin llevar a cabo la “fiesta” de celebración y entrega con las que, por lo demás, estuve a punto de dar al traste —pues me lo habían venido “vendiendo” como un homenaje a Elvis, al que a última hora ni siquiera tenía cuerpo para asistir, y así se lo dije...


Pasada la alegría y la sorpresa del momento, horas después, fui consciente de determinadas ausencias y de la posibilidad de que se tradujeran (como parece que efectivamente puede haber ocurrido) en mosqueos más o menos importantes, que ni siquiera mi nula participación en toda la génesis y desarrollo de esta historia lograría mitigar... Y dado que soy incapaz de conseguir que no me apetezca lo de lamentar pérdidas, y que los afectos nunca suelo darlos por extraviados del todo, he hecho alguna tentativa de indagar en el planteamiento de los nombres de la plaquette, pero no he podido llegar (o no han querido que llegara) más allá de la frase de esas palabras previas: “los que nos tomamos las cervezas con él en los bares de turno”... Tan simple, que es tan posible —como probable— que no haya que buscarle cinco pies al gato, cuando todo el mundo sabe que no tiene sino cuatro…

Y cuando —como todo el mundo sabe también (aunque pueda parecer que está de más decirlo)— cualquier publicación, por pequeña que sea, cuesta dinero, que lógicamente (como las mismas cervezas la mayoría de las veces) han pagado ellos... No tengo la menor idea —ni me lo van a decir— de si algunos o todos o qué parte cada quién, pero sí sé que eso lo hace para mí —si cabe— mucho más valioso aún. Es obvio que sólo puedo corresponder con el enorme agradecimiento que a buen seguro serán incapaces de traducir adecuadamente estas palabras, que acompaño —además de con la portada y la contraportada con sus nombres— con la imágenes de esas palabras previas a las que ya he aludido y del primero de los poemas del cuadernillo —en sucesivas entradas me encantará ir añadiendo el resto hasta completar los siete, dado que se trata de una edición no venal de sólo 50 ejemplares.


Terminaré por ahora recordando que esa noche del 16 pude ver no sé cuántos, pero desde luego muchos flashes, así que supongo que estos cabrones no tardarán en ir subiendo a Facebook fotos de toda la historia que llevaban meses preparando... Lo dicho, sin palabras... ¡Gracias, chicos!

20 de abril de 2012

«Monólogos en el vacío», poema de Antonio Marín Albalate


Antonio Marín Albalate en Ficciones, anoche




«MONÓLOGOS EN EL VACÍO»*

Para estar en pie me levanto, solo
para eso, para  seguir constatando
el vértigo de la vida ante el abismo; o
para leer Percy Shelley en el Ariel
y llorar ante la perfección de un
«da pena esta limpieza de mi cuerpo».
Y ponerme muy serio en el verso último
—«me siento ya muy sucio, voy al baño»—
del poema Un poeta español prevé
su muerte. Porque al igual que tú, Ángel,
dejas aquí este libro, dejo yo
estos versos míos, descalzos, blancos
versos como de andar por casa, para 
—tú lo has dicho— la justicia del tiempo;
sabiendo ya Navegante de Cortés que
«el dorado equipaje de los años
empieza a deshacerse por sí solo…»;
en mi caso ya deshecho del todo,
como mi mundo de nieve y de barro
donde nunca nada ni nadie, acaso
porque igual que en tu Sueño de Empédocles
«dije tierra y el mundo se deshizo»,
dije tristeza como algo sublime,
dije lentitud de voz en la tarde,
dije ficciones —todo es mentira—,
dije yo Never more —tampoco es cierto—
con el cuervo de Poe sobre mi hombro
y dije cuanto acaso nunca dije.

Para estar en pie me he levantado yo
esta mañana de un día domingo
en las claras ojeras de mis ojos,
como jamás escribiera Vallejo;
para acordarme del barco fantasma
donde tan absurdamente payaso
en noches de borrachera navego,
a la deriva y sabiéndome ya hundido,
y sin embargo todavía clara-
mente leyendo el aserto del verso
tercero de El holandés errante
cuando escribes ciertamente diciendo:
«veo sucias de barro las baldosas»;
y mucho más adentro, con un duro
«pero siguen hablando sin mirarme»,
diciendo del grito que oyes, del balcón…
de la caída diciendo…
                                             del cadáver
que es para mí el poema cubierto
con la sábana gris de la desmemoria.

Para estar en pie sigo levantado
De noche, con Vallejo y tu palabra
para contemplar, desde lo que somos,
«la soledad, la lluvia, los caminos»
y así reconciliarme con la Nada
ante tus Monólogos en el vacío;
o para sentir, en el último instante,
la caricia de la cuerda en el cuello, o
para espantarme y continuar huyendo.

Y por la costumbre esta de estar en pie.
Acaso por eso, por pura inercia;
sin acritud lo digo, puedes creerme.
Ya sabes, amigo, nadie es perfecto. 


[* Antonio Marín Albalate leyó anoche este poema, taraceado con títulos y versos de los poemas incluidos en mi plaquette Monólogos en el vacío, como prólogo a la presentación de la misma, y con su autorización expresa (y mi agradecimiento) lo traigo al blog.]

8 de agosto de 2011

Poemas que me han dedicado: Antonio Marín Albalate




A lo largo del tiempo algunos (muy pocos) amigos han tenido la gentileza de dedicarme algún poema, y creo que no es mala cosa darlos a conocer, haciendo de paso siquiera un mínimo elogio de los libros en que aparecieron. Y empezaré por el más reciente, incluido en Enclave de barro de Antonio Marín Albalate. En este pequeño y hermoso conjunto de veintidós breves poemas, que no por breves y aparentemente leves dejan de doler, punzantes y callados, en este libro de breves y leves honduras, decía, cambia Antonio el que ha venido siendo uno de sus Leitmotiv habituales (la nieve) por el barro de la edad y el desencanto que el tiempo nos allega. El poema —sin título, como muchos de los suyos, y del que soy no sólo dedicatario sino también involuntario personaje— es éste:

                             A Ángel Paniagua.

¿CÓMO me verán
esas muchachas
con las que todavía
sueño fugarme
a no sé dónde?

¿Cómo me verán,
cuando así las miro,
Ángel, desde esta triste
miopía de canas y barro?

No te ven —dice Paniagua.


17 de marzo de 2010

Un poema de Antonio Llorente Abellán




El próximo 24 de marzo, Antonio Marín Albalate y quien suscribe apadrinaremos el bautizo del nuevo libro de poemas de Antonio Llorente Abellán, Herida, tercer título de la colección Pasión del verbo que publica la editorial Huerga & Fierro con el patrocinio del Patronato Carmen Conde - Antonio Oliver. Será en el Museo Ramón Gaya de Murcia a las 20:00h. A continuación pueden leer uno de los poemas del libro:


PRECEPTIVAS

Habrá que hacer loa de cualquier cosa.

De la mera contemplación hacer poesía.

Lo mismo ha de dar una nube que un amor,
o la emoción de contemplar un cántaro,
qué cosas...

Y es que hay que rastrear lo sublime,
hacerlo brotar entre las líneas de los versos.
Parece que ahora importa más el papel en blanco
que el sordo rumor de un corazón desmoronado
o el de un alma arrugada en el ocaso
porque siente con el día morirse el mundo.

Hoy hay que hacer poesía de memoria
y medir bien los versos, hacer trampas,
no decir la verdad aunque nos mate,
tanta sinceridad, tanto ripio disfrazado
de soneto matemático y puro.

Poetas de la elegía nos dicen
los poetas sordos y cerebrales
porque no saben escuchar el dulce temblor
de todo lo que vive camino de la muerte.

No saben de las ansias,
no saben del origen
silencioso y turbio
de cada canción que les suena hermosa.

No saben nada de la vida ni han entendido
apenas ningún libro.

Hay que ser como ellos, agasajar
las conciencias de este mundo dormido.

Y ni un llanto, por favor, ni una pena,
y no hablar del yo, que a nadie importa.

Mejor las nubes, las aves, los cántaros,
y todo muy discretamente, y muy bien medido
sin hacer ruido, por dios, que nadie se moleste.

Antonio Llorente Abellán