Mostrando entradas con la etiqueta generación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta generación. Mostrar todas las entradas

10 de agosto de 2010

Del blog de José Luis Piquero




Siguiendo con este ejercicio veraniego de vampirismo de blogs ajenos, me apetece traer ahora a colación una entrada (aquí sería quizás más adecuado poner «post», ya entenderán por qué) del blog de José Luis Piquero, que a su vez cita y comenta otra del de Vicente Luis Mora. Esta fechada el 23 de julio y en los días siguientes dio lugar a varios jugosos comentarios que recomiendo no perderse. Como en el caso anterior, transcribo aquí un par de fragmentos a modo de invitación a leer la entrada completa:

«Uno de los personajes que más me fascinan en este mundo nuestro de la literatura es el crítico Vicente Luis Mora, teórico del “asunto Nocilla” y director del Instituto Cervantes en Alburquerque, Nuevo México (la tierra del Area 51, de la nave extraterrestre caída en Roswell y de los avistamientos de OVNIs). Algunos desinformados creen que Vicente Luis sólo se adorna de grandes nombres, que no es muy inteligente y que da un poquitín de gato por liebre; que abusa del tópico y que en realidad no tiene mucho que decir. Craso error. Creo que no se entendería la literatura actual sin sus aportaciones, que ponen el énfasis en los nuevos medios tecnológicos que en los últimos tiempos nos han cambiado la vida (el telégrafo, el teléfono, el automóvil, el aeroplano…) y sus efectos en la literatura.

Vicente Luis tiene un blog que os recomiendo, dedicado básicamente al i-pod y al libro electrónico, pero en el que también habla a veces de literatura. Hace años solía entrar y dejar mis ilustrados comentarios pero acabé por dejar de hacerlo [...] De vez en cuando vuelvo a entrar en su blog y sigo hallando en él motivos de regocijo. Os invito a compartir una de sus últimas entradas y mi contestación, que espero que colgará en su blog noblemente, como siempre ha hecho. Confío en no contravenir, al colgar su texto, ninguna ley de derechos de autor (al contrario, creo que él agradecerá que su pensamiento se difunda). Si fuera así, me corregiré al primer aviso. Ahí va su post y a continuación mi respuesta [...] Seguimos, amigo Vicente, incurriendo en los mismos vicios que te invalidan como crítico riguroso, salvo para la tropa aquiescente, que siempre estará ahí, fiel y guerrera. El asunto se parece mucho a lo de “la poesía actual…”. Ahora es “la crítica actual…”. Habría que empezar por lo básico: ¿qué crítica actual, qué críticos, dónde están los ejemplos? Claro que esas abusivas generalizaciones convienen a tus lectores, los cuales, quien más quien menos (¿se acentúa el “quien” en este caso? Me surge la duda. Yo creo que no), tiene una deuda que saldar con algún crítico y le viene de perlas.
Pero vayamos paso por paso [...]»
José Luis Piquero

Sigan mi consejo y acudan a la entrada original (sólo tienen que pinchar alguno de los dos enlaces) y ya me contarán, si les apetece... Por lo demás, espero que los que acaban de regresar de sus vacaciones lo hayan pasado muy bien (aunque yo lo he pasado mucho mejor con los que se quedaron); y que los que acaban de irse lo disfruten (aunque yo lo disfrutaré mucho más con los que han vuelto y con los que tampoco en agosto se irán).


29 de junio de 2010

Del blog de Martín López-Vega




[4.10.2010] En la entrada de su blog que aparece en la fotografía, posteriormente eliminada, ofrecía Martín López-Vega la versión completa de sus repuestas a sendos cuestionarios que «al salir en prensa quedaron reducidos de un modo que no siempre respetaba el sentido original.» A modo de invitación a leer la entrada completa, transcribí entonces (29.6.2010) aquí un par de fragmentos de la misma:

«Alguna vez se ha dicho que hemos sido la primera generación que ha leído mucha poesía extranjera, pero no creo que eso sea cierto. En España, eso sí es verdad, se publica muchísima poesía traducida, sólo en Estados Unidos se publica más poesía traducida que aquí. Lo que ha ocurrido, pienso, es que hemos entendido –algunos- que no existe una tradición española, otra italiana, otra de Trás-os-Montes... Para mí son poetas muy importantes en mi formación Ángel González o José Ángel Valente, pero también José Emilio Pacheco o Rafael Cadenas (y en este interés por las otras literaturas en español probablemente sí hayamos sido más activos que nuestros mayores), y sobre todo, los que para mí son los autores fundamentales del segundo tramo del siglo pasado: Czesław Miłosz, Joseph Brodsky, Yehuda Amijai, y algunos pocos más como James Merrill, Mahmud Darwix o Henrik Nordbrandt. Los herederos, de algún modo, de Auden y de Stevens.»
[...]
«Un problema grave de nuestra generación es la falta de discusión estética. Hay poetas muy distintos, pero hay mucha desgana por pensar. Muy pocos hemos escrito crítica. Y eso hace que quede en manos de poetas muy mayores que nosotros, como Luis Antonio de Villena, que acaba de publicar una antología muy despistada, con unos cuantos buenos poetas pero llena de poetas muy principiantes y de otros muchos muy malos. Lo gracioso es que él mismo se dedica a meterse con ellos en el prólogo, y no sólo con los malos. Hace unos años, en un encuentro que organizaron en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander Luis Muñoz y Ana Merino, estábamos muchos poetas de esta edad, y estaban también José Luis García Martín y Villena, que seguían siendo, paradójicamente, los críticos que más se habían ocupado de nosotros. Ocurrió algo catártico, quedó claro que no nos entendían, porque se perdían entre nuestros referentes, y la conclusión fue clara: si nos volvían a llamar para una antología nos negaríamos. García Martín se ha retirado discretamente y sólo rara vez escribe alguna reseña de un poeta joven si el libro le ha gustado mucho, pero no como algo habitual. Villena ha seguido, ha hecho esta antología en la que están muchos de los poetas que allí dijeron todo aquello, y algunos de ellos no sólo han aceptado estar en esa antología sino que de alguna manera han colaborado a elaborarla. Eso supone claudicar de todo espíritu crítico, abandonar aquellas ideas de Santander que resultaron muy estimulantes y, en definitiva, dar por bueno que es mejor “estar” que “influir”, o sea, que es mejor influir sólo en estar uno mejor situado. Claro que para mí es fácil decirlo, nunca le he interesado nada a Villena, y como además escribí por ahí que es la Paris Hilton de la poesía española (por lo atento a las modas) pues creo que tampoco me tiene mucha simpatía. Uno de los poetas que están en su antología me dijo: “Te pasaste, sí, pero de generoso. Lo que es es la Norma Duval”. Uno, por cierto, que me confesó que nunca había leído la poesía de Villena, por más que le recomendé algunos libros suyos de hace un par de décadas que yo estimo mucho. Pero lo que le digo, uno puede pensar eso, pero lo que importa es estar.»
Martín López Vega